Y sólo entonces…

Qué sería aquello que sentia. Tenía una extraña sensación, algo que no le dejaba dormir, que le obsesionaba. Cada mañana al levanatarse y cada noche al acostarse, cada momento de relax y en la tensión del dia a dia. Un pensamiento recurrente venia a su cabeza. Un nombre, una ilusión, algo irrealizable pero que siempre parecía estar al alcance de su mano.
Hacía tiempo que la había conocido, alguién mas que se cruza en el camino, nada importante seguramente. Pero poco a poco había ido haciendose mas presente en la vida y sobre todo en sus pensamientos. No sabria decir si fue ella la que se hizo presente o fue él el que la fue apreciando. Pero dia tras dia los momentos en que la veia eran …
No sabría como explicarlo, no había nada de especial, era simple rutina, pero una rutina con un algo especial. Quiza fuera la falta de esa tensión que se acumula en la diaria rutina. Parecía que en esos momentos nada importara, ni siquiera cuando las prisas cotidianas aceleraban los encuentros todo parecia un remanso de calma.

Pero aunque a veces se preguntaba si aquello que sentía era lo que otros llaman amor, él se negaba a pensar en ello. Sin duda había una conexión, pero también la había con otras. Sin embargo, sentia que no era lo mismo.
Nunca se planteo ir mas alla. No quería romper esa magía que se producia, no quería romper la rutina no fuera que fuera a romperse el encanto. Aquello le daba esos momentos de paz que todo espiritu necesita y con eso se conformaba.

De repente un dia todo cambio. Aquella mañana no la vio pasar, su corazón dio un vuelco. ¿Y si la hubiese pasado algo? Prefirio pensar que se habría retrasado, o que quizá estuviese enferma. Quiso pensar que nada malo podría haberla sucedido.
Transcurrio la mañana con las dudas ensombreciendo el pensamiento, la tranquilidad que habia sentido este tiempo se tornaba en una angustia que empezaba a oprimirle el alma.
Llego la hora de costumbre y fue al encuentro de su momento de paz, a esa rutina del encuentro. Pero ese dia no hubo encuentro, en su lugar había otra. Dudo si quería saber que es lo que había sucedido, y armandose de valor se atrevio a preguntar a la que ahora ocupaba el puesto.
– Se ha ido. – Fue la respuesta que recibio.
– ¿Pero, no va a volver?, es que no me había dicho nada. – Pregunto con cierta ansiedad.
– Creo que no. A mi me han trasladado aqui, y hacia tiempo que lo sabía.
– Gracias.
Y dandose la vuelta, se dirigio rapidamente a la puerta para salir.
El corazón le latia desacompasadamente, la cabeza se le nublo y un fuerte dolor le cruzo la sien. No sabía que hacer. Ese momento de tranquilidad que se habia creado, de repente había desaparecido. Y lo peor es que él ni siquiera se había enterado de que iba a desaparecer.

Lentamente enfilo la calle, tenia una direccion en su rumbo aunque le habría dado exactamente lo mismo dirijirse hacia cualquier otro lugar. No deambulaba, pero su mente hacia ya un tiempo que se habia perdido en extrañas conjeturas. Ausente de si, camino por un tiempo hasta que llego de nuevo a su origen, al lugar donde aquella mañana no la había visto pasar. Y entonces, sólo entonces fue consciente de lo que había perdido y rompio a llorar, lentamente. Una lagrima furtiva escapo de los ojos y suavemente recorrio su mejilla. El dolor por la perdida se transformó en lagrimas y estas de nuevo en dolor.
Asi permanecio largo tiempo, mirando por la ventana, llorando y sufriendo, esperando que el destino la volviera a hacer pasar por delante y asi, de nuevo, volver a vivir.

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…tal vez un poco

Una sonrisa siempre en el rostro era su señal inconfundible. Siempre amable y bien dispuesto para ayudar a lo demas.

Esa era su carta de presentación, asi le conocian todos y asi le veian un dia tras otro. Nunca tenia una mala palabra, ni siquiera un mal gesto. Parecia como si no tuviese problemas, como si la vida no fuese igual de dura con él que con los demas. A veces parecia que fuera insensible al dolor, que no le afectasen los problemas y que no sintiera. Podia frivolizarlo todo porque nada parecia afectarle.

Sin embargo una vez en la soledad de su casa, se quitaba la careta con la sonrisa y aparecia su verdadero rostro. Un rostro sombrio cargado con los problemas propios de su vida, pero tambien cargado con los problemas de los demas, esos que parecian no afectarle, esos que frivolizaba y solucionaba con aparente facilidad. Todo eso iba suponiendo una carga que cada vez pesaba mas sobre su dolorido alma. Muchas veces dispuesto a dejarse hundir por el peso de la vida, siempre encontraba algo que le impulsara adelante. Casi siempre una fantasia que nunca se haria realidad, muchas veces una ilusion que nunca pasaria de ser simplemente eso. Y mientras tanto la vida seguia avanzando inexorablemente, Un dia, y otro dia despues, Y cada mañana al levantarse volvia a hacer el esfuerzo de soportar su pesada carga, se ponia otra vez la sonrisa en la cara  y salia a enfrentarse con la vida, a enfrentarse a su dia a dia como payaso.