El Camino de Santiago

Todos los veranos llegan las vacaciones y todos los años se me planteaba el mismo problema. Qué hacer o dónde ir que no fuera donde va todo el mundo supuestamente a descansar. Un año decidí hacer el Camino de Santiago, por probar, por orgullo de haberle hecho, o vete tu a saber el motivo. La cosa es que le hice… y todo cambió.

 
 
Le hice deprisa, corto de distancia (solo lo imprescindible para que me dieran la Compostela, que no la compostelana que a esas hay que ganarselas) y con la familia. Sólo quería llegar, acabar y decir: "he hecho el camino de Santiago". Al final no hice yo el Camino, sino que el camino me hizo a mi. Me lleno, sólo hicieron falta cuatro dias para que la magia y el encanto del camino me atraparan. No habia tenido tiempo para que su esencia, la gente, la convivencia con los demas me hubiera tocado. Sin embargo había vivido lo suficiente para que despertara en mi el deseo de repetirlo, de vivir intensamente esa experiencia.
 
El Camino me llamaba a vivirle y a descubrirle plenamente, tal y como es, tal y como siglo tras siglo, peregrino tras peregrino había venido siendo desde que los restos del Apostol aparecieran en tierras gallegas.
 
No es andar por andar, no es peregrinar por peregrinar, ni son unas "vacaciones baratas", no es sólo deporte, ni es sólo turismo, ni tampoco es sólo un lugar para conocer gente nueva. El camino es todo esto y mucho mas. Es el lugar donde si quieres y sabes te encuentras a ti mismo. Es donde la compañia de los demas y tu propia soledad al caminar hacen que te encuentes, que pienses en quién eres y en lo que haces. Es el contacto con la naturaleza la que te hace ver que papel es el que ocupas dentro de este mundo tan complejo para nosotros pero tan sencillo para ella. Es el lugar donde lo imprescindible se convierte en superfluo, donde nos damos cuenta de lo infelices que nos hacemos con las necesidades que nos creamos y de lo felices que nos sentimos con nada. Todo sobra. El macuto que al salir de casa parece que va vacio, que te dejas miles de cosas imprescindibles para tu vida diaria, según van pasando los dias se te hace pesado, todo te sobra, la mayoría de las cosas son prescindibles.
¿Todo sobra?, no, todo no. No sobran los compañeros peregrinos, los desconocidos que tras unos dias juntos se convierten en amigos, o en mas que amigos. No sobra la naturaleza que nos rodea, nos acompaña, nos cobija del sol o del aire, o nos maltrata con tormentas o con sol de justicia. No sobran las gentes el camino, las gentes de los pueblos por los que pasas, las gentes que te ven y van a ti para explicarte algo que estas mirando, que te guian cuando te pierdes, que te ayudan cuando lo necesitas, que tienen una sonrisa y un "buen camino" para cuando te cruzas con ellos. Todo esto no sobra, porque todo esto es lo que hace al camino único, es lo que ha hecho que me enganche a él y que cada año repita.
 
Alguién que no le haya hecho puede pensar: "que aburrido todos los años lo mismo, todos los años a andar por ahi por el monte, con privaciones, durmiendo con sabe quien al lado, sufriendo ampollas,…".
Pero el camino cada año es distinto, aunque vayas por los mismos sitios por los que fuieste el año anterior, aunque vayas con la misma gente que otras veces. Es distinto porque nosotros cada año hemos vivido cosas distintas, cada año vas con una vida interior distinta. Cada año vas con la experiencia acumulada del año anterior que te ayuda a aprovechar mejor lo que el camino te ofrece.
 
El camino te responde a tus inquietudes, te guia, te muestra un sendero a seguir. De hecho te pasas todo el caminar buscando señales que te digan por donde ir (la famosa flecha amarilla). Pues igual que en el camino aprendes a ver las flechas amarillas en los sitios mas escondidos para no perderte y llegar a tu meta, también aprendes a buscar la flecha en tu vida diaria, a encontrar la señal que la vida te pone delante para que la sigas.
El camino te enseña el dia a dia, te quita los pajaros de la cabeza de las grandes acciones. Todo se reduce al dia siguiente. Cuando le preparas, en casa, tranquilamente, piensas en lo que haras una semana despues de empezar, pero llegas al camino y todo es hoy, y al acabar hoy ¿y mañana? Dónde desayuno, dónde paro a tomarme un descanso, dónde dormiré hoy o dónde podre comer o cenar. No es una preocupación, porque sabes que el camino proveé; siempre tendras donde dormir o donde comer, siempre habra alguien que te guie o te ayude. Pero es tu vida.
 
El camino también es belleza, es pureza, es luz. Es también agradecimiento. La ruta esta llena de paisajes inigualables que te invaden el espiritu sin que tu siquiera puedas poner la mas mínima traba, la naturaleza te supera y tu sólo puedes disfrutarla y agradecer que se muestre a ti, que se deje disfrutar por ti. Esta lleno tambien de arte, de las muestras que el hombre nos ha dejado a lo largo de la historia. Te asombras de lo que hemos sido capaces de hacer, de lo que somos capaces de crear cuando lo importante no es el tiempo o el dinero, sino simplente lo que haces y lo bien que lo haces. Es luz porque te alumbra en tu camino, porque cada cosa, cada persona, cada situación es luz en tu camino, es una señal que debes ver y entender, que debes disfrutar para asi poder luego transmitirla.
 
El camino no es el Camino de Santiago, es tu camino. Y tu camino no acaba cuando llegas a Santiago y te emocionas al entrar en la Plaza del Obradoiro, o cuando te despides de tus compañeros de peregrinar con los ojos llenos de lagrimas. No el camino no acaba ahi. El camino sigue, porque lo que has vivido en ese tiempo se mantine como un poso que te dura todo el año. Porque cuando acabas y llegas de nuevo a tu vida normal sólo quieres hacer participe a todos los que te rodean de lo que has vivido, de lo que has aprendido. Quieres ser la luz que ilumine a los que estan a tu lado, igual que el camino ha sido la luz que te ha iluminado a ti.
 
Todo esto es para mi el camino, todo esto y mas cosas que ahora no soy capaz de expresar. Esto es lo que ha hecho que repita, que haya encontrado en el camino amigos que de otra manera nunca habria conocido o con los que nunca hubiera hablado. Que haya conocido sitios que han marcado mi espiritu, que haya conocido a gente que me ha abierto nuevas expectativas y caminos, que sienta distinto a como sentia antes, que valore las cosas en su justa medida. Pero sobre todo es lo que ha hecho que intente ser mejor persona y que cambiara la forma de ver la vida. Tu haces el camino, pero es el Camino el que hace a ti.
 
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