Historias que nada dicen. Capitulo VI.

Nuevo dia, misma rutina. Siempre salvada por esa visita diaria. Siempre esperando que llegue la hora, para sentir esa sensación extraña. Mientra camina le asaltan muchas dudas, es la eterna duda, sombra o realidad, cerca o lejos. No sabe lo que se va a encotrar, no como va a responder ni él ni ella.
Dice que hoy seguia igual de guapa, le ha dado la sensación de que se había cortado el pelo. Este tiempo de atras se lo habria dicho, habría hecho algun comentario al respecto. Sin embargo hoy, igual que ayer ha preferido la indeferencia a la cercania. Sólo un breve comentario respecto a algo ya muchas veces comentado.
Mirada brillante y sonrisa en la boca mientras el se despedia desganado y apatico. Quere ser lo que no es. Quiere parecer otra cosa. Estaran jugando a algun juego con algun final. O es sólo él el que esta jugando sin oponente, inventandose un contrario con el que jugar.
Despues mas rutina, mas alabanzas, mas falsedad. Esta descentrado, saturado y aburrido del dia a dia. Hoy le han dicho que tenia la mirada triste. Si alguién de fuera lo ve, cómo es posible que los demas no lo vean. Cuanto mas importante parece a los demas, mas desapego siente hacia los halagos. Ya no necesita que le suban el ego. Ya no tiene ego, no le importa la opinion de los demas, se dedica a hundirsela el mismo, a renegar de su exito, a aborrecer su posicion.
En fin el dia acaba igual que empieza, rodeado de la rutina que le tranquiliza y le incomoda.
La noche cae, hora de que se refugie en su sillón, santuario de pereza donde leer, ver o escuchar cosas nuevas. Santuario de aprendizaje siempre constante aunque sea al lento ritmo del nada hacer.

Anuncios

Historias que nada dicen. Capitulo V.

Tras el paron de la rutina que supuso el dia anterior, hoy vuolvia ser todo igual. La luz que se depserto en el con la tension del problema que se había planteado se había extinguido. Habia sido demasiado facil, simple rutina, ya no le llmaba la atención, no le suponia un reto. Y sin retos él no era nada ni nadie.
Asique el dia se planteaba como otro mas, anodino como todos, simple y llano, en el que mantener a duras penas la compostura. Un dia mas que pasara, un dia menos con el que tener que lidiar.
Pero el dia siempre tiene recovecos por los que filtrar pequeños matices que hacen levemente interesante esa vida que le ha tocado vivir.
La rutina del dia le obligaba a ver a aquella de la cual queria, quiere, desea alejarse para no tener que pensar y sufrir. Iba dispuesto de nuevo a sembrar la distancia, a alejarse manteniendose a una prudencial distancia emocional y mental. Pero pese a que la frialdad ha reinado en todo momento, hoy precisamente hoy ella resplandecia como sólo algunas veces lo hacia. Sin embargo, y aun a costa de enfrentarse a él mismo se ha negado a reconocerlo, se ha negado a decirselo como hacia otras veces.
Sólo la belleza es capaz de calmar un alma intranquila. Ha muchos tipos de bellezas, pero todas apelan a lo sublime, al alma de quien lo ve, lo siente, lo escucha. Esa belleza serena de la naturaleza, o esa belleza furiosa de una obra de Beethoveen, o la dulzura de un rostro de formas definidas y serenas. Todas son iguales y todas diferentes.
Hoy había rechazado la belleza, pese a reconocerla, pese a desearla, pese a que le hacía bien. La ha rechazado, supuestamente por un bien mayor: la tranquilidad de su alma. Pero ha conseguido desasosiego por la oportunidad perdida, por el momento desaprovechado. Aun asi ha tenido tiempo para ser educado, aparentemente normal, y decir unas palabras que no le terminaran de alejar. Siempre hay algo que neutraliza a su sombra, aunque ella siempre este al acecho dispuesta a daar el zarpazo para hacerse notar.

Historias que nada dicen.Capitulo IV.

Un dia mas madrugo mas de la cuenta, se desperto de madrugada descansado y sin sueño, pese a haber dormido sólo unas cuatro horas. Seguia con esa costumbre invernal del mal dormir, daba igual lo tarde que se acostara, daba igual lo cansado que estuviese al final del dia, el dormia casi nada y su cuerpo no se resentia con ello.
Tras la rutina matutina salio hacia el trabajo. Hoy era algo distinto a la rutina de todos los dias, hoy se enfrentaba a algo ajeno, algo de fuera que venia a controlar lo que se hacía. Era algo especial pero que ya se estaba convirtiendo en rutina. Hoy tenia que convencer a alguien de que todo estaba correcto, y eso era maquillar la realidad, maquillarla mucho. Asi que hoy tocaba encerrar a su yo y sacar a esa parte que todo el mundo conoce,eficaz, simpatica, agradable y convencer a los demas de que él era asi y que la realidad no era tan mala como parecía.
Se le daba bien engañar, al fin y al cabo llevaba muchos años aparentando ser algo que no era, asi que era facil engatusar y llevar a la gente a su terreno.
Llego la hora, ya estaba todo preparado, todo con una extraña sensación de control, de exactitud, de saber exactamente que tterenos se pisaban en cada momento. Hay que dar siempre la sensación de tenerlo todo controlado aunque en realidad sepas que es todo un perfecto descontrol. Hay que tener respuestas para todo, y si uno no las tiene hay que ser lo suficientemente habial y rapido para improvisar bien una respuesta bien una mentira. Y eso era algo que se le daba de miedo.
La situación pasó. No fue dificil, en principio todo controlado. Un par de sustos que deberian haber quedado solventados en el momento con las explicaciones y las comprobaciones uq se hicieron sobre la marcha.
De nuevo la mentira triunfo sobre la verdad. Que util es ser un maestro en el arte del engaño, porque asi lograba una mil veces salir de situaciones en las que la verdad lo único que trairia sería problemas.
Hacia tiempo que habia decidido que seguramente una de las pocas cosas en las que era bueno, y un motivo por el que estar en este mundo, era que se le daba bien solucionar problemas. Se le daba bien evitarlos, pero sobre todo solucionarlos. Tenia habilidad para ver soluciones, muchas y variadas. Preveia los problemas y con ello los evitaba. Era, sin duda, una de las cosas buenas que le habia dado la naturaleza, aunque siempre hubiese un lado malo: demasiados problemas alrededor, demasiadas cmplicaciones, pocos agradecimientos, demasiada autoresponsabilidad. Todo pareceia demasiado pfacil para que se reconociese como algo importante.
En fin era el sino de su vida. Se podia quejar, de hecho se quejaba, pero debia seguir adelante porque ese era su don, y debía ponerle en práctica como agradecimiento del mismo.

Historias que nada dicen. Capitulo III.

Amanecia un nuevo dia. Bueno todavía no, la luz no había vencido a la oscuridad y la noche seguia triunfante en el firmamento. Hielos caian sobre el suelo, temperaturas bajo cero, aire en calma, frio seco que cala hasta lo mas profundo de los huesos. Madrugada en el reloj. Las 4:30 de la mañana y ya lleva una rato despierto antes de decidirse a mirar el reloj. Todavia dos horas mas antes de levantarse. Se entreteniene inventando historias en su cabeza, soñando medio despierto, viviendo medio dormido, existiendo en ese limbo del duermevela en el que no sabes si estas vivo o muerto.
Por fin suena el despertador, hora de iniciar un nuevo dia.
Vuelve la rutina del dia a dia. Levantarse, ducharse, desayunar. Y partir caminando hasta su trabajo. Hoy no hay escapatoria, tendra que estar toda la mañana en la oficina, no hay jornada de campo.
Papeles y mas papeles, llamadas y mas llamadas, problemas y mas problemas. Cada dia es lo mismo y la paciencia esta a punto de acabarse. Nada nuevo bajo el sol. Visitas de clientes, conversaciones intrascendentes que no tienen ningun interes. Meros formalismos, apariencias que hay que mantener. La imagen que se proyecta de el mismo, es demasiado alargada, demasiado difusa, demasiado engañosa. Quisiera desprenderse de su sombra, pero de momento es algo que es imposible de lograr. Asi que su sombra le sigue alli donde va.
Ni siquiera cuando realmente quiere dejarse ver, no porque sea mejor lo real que la sombra, sino simplemente para demostrar y demostrarse que es capaz de ser el mismo: arisco y distante, lo consigue.
Hay alguién que le tiene descentrado. Y ya no sabe como actuar. Se pierde en mil conjeturas y todas son igual de validas. Le gustaría acercarse pero no le dejan, no responden, pero tampoco le alejan. Ha decidio alejarse el, porque el daño esta empezando a ser mayor que la recompensa. Su espiritu no descansa tranquilo, su mente no deja de pensar y su seco corazón no sabe si quiere volver a latir.
Absurda situación piensa. – Mejor me alejo. Dejare salir a la bestia que llevo dentro y asi conseguire distanciarme.
Pero la sombra es tan larga, su proyeccion es tan fuerte que actua de forma autonoma y no es que no consga saltar a la bestia, sino que la sombra sigue empeñada en mantenerse cerca. Y la brusquedad, el silencio, la cara seria que traia ensayadas de casa se convierten en palabras, bromas y medias sonrisas.
Una vez mas ha salido triunfante la parte sociable de el.
Pero es que él realmente quiere seguir cerca, porque es algo que le da ilusion, esperanzas. Es verdad que siempre para que rompan en mil añicos un dia tras otro, pero es lo que le permite vivir algo.
El resto es indiferencia, es pasar el tiempo. Le gustan los problemas porque le tienen la cabeza ocupada. Pero le atormentan porque quiere vivir en paz, quiere alejarse del bullicio, de los problemas, de todo. Vivir en soledad, pensar en nada, descansar, descansar, ¿qué hay tras la muerte? Nada. ¡Qué buen sitio para pasar unas merecidas vacaciones!

Historias que nada dicen. Capitulo II.

De regreso a casa caminaba despacio recreandose en el paisaje, disfrutando de ese breve espacio de soledad que cada dia se podia permitir. Llego a casa, se cambio y salio de nuevo hacia el campo.
La mañana seguia fria pese a que un timido sol empezaba a brillar en el cielo.
Era temporada de aceitunas, mes de diciembre, y le esperaba un duro dia de recogida. Era una rutina muy relajante: extender los mantones, recoger las aceitunas rama por rama, arrancandolas de la misma. Una y otra, ya si infinitamente hasta que la ultima aceituna habia sido desprendida del olivo y reposaba sobre el duro suelo del olivar ahora mullido por la tela plastica del manton. Recoger los mantones y al saco. Y tras un olivo, otro, y luego otro. Y asi se pasa la mañana. Luego entran las prisas, intentar acabar antes de volver para casa, si acabas uno mas es uno menos que queda. Y al final se lia y vuelve a casa mas tarde de lo previsto. Pero da lo mismo, no hay nadie que le espere, no tiene a nadie a quién hacer esperar.
Come, ve un rato la tele y luego limpiar las aceitunas de hojas, meterlas en sacos y llevarlas al almacen.
Y ahora esta sentado en su sillon, descansado del trabajo del dia, pensando … en que nada de lo que hace merece la pena, nada tiene mas sentido que el de llenar las horas, estar ocupado para no pensar en la tristeza y el vacio que habitan en su vida.
Alguién le dijo hace unos dias sobre otra persona: “se le ha secado el corazón”. No lo decía por el, ni siquiera el motivo era el mismo. Pero a él también se le había secado el corazón y una fria y desagradable coraza de indiferencia protegia ese seco resto de lo que antes había sido algo ilusionado y confiado.

Historias que nada dicen. Capitulo I

Dormitaba en el sillon, agotado por el trabjo del dia. Hacia ya muchas horas que se habia despertado. Como de costumbre había dormido poco,ni siquiera el duro trabajo del dia anterior que le habiaa dejado el cuerpo dolorido habia conseguido cansarle lo suficiente como para que pudiera dormir largamente.
Pese a ser domingo habia madrugado mas de lo normal y a las seis de la mañana estaba en pie, desayunando. Tenía planeado un par de cosas para pasar el dia. Primero se acercaría al trabajo para terminar unas cosas que tenia pendientes y luego, casi antes de que amanciera esperaba estar de regreso a casa para poder continuar con la labor que habia inciado hace ya algunos dias.
La mañana era fria, la hierba de las cunetas tenia ese tono blanquecino que le dan las heladas invernales. Una casi inexistente luna alumbraba a duras penas el recorrido hasta la oficina en la que trabajaba. El cielo estaba despejado y le permitia ir contemplando las estrellas – ventajas de vivir y trabajar en un pueblo – pensaba mientras caminaba a paso rapido para asi no sentir demasiado frio.
En un rato acabo con lo que tenía que hacer. Estaba amaneciendo y ahora el frio era mas molesto ahora que en la oscura madrugada. Camianba pensativo, miestras recorria las solitarias calles del pueblo que le llevaban hasta casa.