Cinco caminos

Ya estamos de vuelta de un nuevo caminar por los caminos del Camino a Santiago. Esta vez, finalizado ya el recorrido por el llamado camino frances, disfrutamos y sufrimos por el camino del Norte. Mismo destino final que el frances pero en nada parecido. No se parece nio en la gente, ni en el paisaje, ni en la dureza, ni en los sentimientos que pueda despertar. Es distinto, por lo menos para mi. Puede que sea la inercia que he cogido de cada año un camino, este año queria descansar, dejar sin recorrer la ruta jacobea para al año quie viene tomarla con mas ilusion, sobre todo despues de haber acabado el frances. Pero me lo propusieron y alli que fuimos. Improvisacion es la palabra que marca el caminar este año. Sin haber andado nada antes, sin haber mirado la ruta y haberme informado, dudando si hariamos el camino primitivo o el del norte. Estaba tan poco convencido que hasta la noche antes de partir hacia Irun no hice el macuto. Tenia dudas.
Pero pese a las dudas el dia 4 estaba en Irun, pasando la tarde, esperando la llegada de Josep y preparado para al dia siguiente iniciar el camino. Sabia que era duro, mas duro que el camino frances, pero desde luego nunca supuse que nos iria a costar tanto hacerlo. El camino del norte es, por lo menos hasta Bilbao, un continuo subir y bajar. Alguien me podria decir que igual que el frances en Galicia, pero no es asi. Aqui las subidas duran kilometros y hay rampas con desniveles duros, muy duros. Ademas el terreno no es especialmente bueno. No son las pistas que se disfrutan por  el otro camino. Son senderos de piedra y arcilla, humedos, que resbalan. Alguine me dira que todo lo que sube baja, y asi era. Pero las bajadas eran casi peor que las subidas, por lo menos para las rodillas. Bajadas igualmente largas, duras y con mal terreno. Tan malas que termine callendome en una de ellas. Ademas de l esfuerzo de descender, tenias que hacerlo con mucho cuidado porque un mal paso, un mal apoyo podia hacerte rodar. Lo mio por lo menos fue un resbalon y una sentada en un barrizal, del mal el menor: una buena mancha de barro en el pantalon y en el macuto.
Lo mas bonito los paisajes. Ir continuamente entre arboles, disfrutando de la sombra y del frescor (gracias a esto se soporta porque si no dandote el sol al pleno aquello podria ser…). Luego el mar. Gran parte del recorrido se hace bordeando la costa por lo alto de los acantilados. Ves el mar infinito, azul, calmado, ver las olas romper contra las rocas, ves las entradas a los puertos, cruzas las rias en su desembocadura, caminas junto  o por las playas, ves volar las gaviotas, huelas la salitre del mar. Cuando coronas una subida y te quedas al borde del acantilado y disfrutas de unos momentos de descanso, miras al infinitoy pierdes la mirada en la inmensidad del mar. Eso no tiene precio, y en esos instantes no te acuerdas de lo que has sudado para llegar a la cima, ni de lo que te duele, ni de lo duro que se te hace caminar.
Hay otro tipo de paisajes, cuando abanadonas la costa y nos adentramos hacia el interior aparecen paisajes de valle. Montes de prados verdes brillantes y verdes oscuros de los pinares. Prados con rebaños de ovejas pastando en medio de la senda por la que has de atravesar, prados con caballos libres pastanto apaciblemente que te miran al pasar y que luego siguen con su apacible vida como si nadie hubiera pasado por alli. Prado con burros que te miran atentos y curiosos, igual que haces tu con ellos.
Cuanta belleza destila la naturaleza por esos caminos del norte, cuanto verdor, frescura, naturalidad. pero sobre todo cuanta paz.
Es la belleza de lo efimero, no porque esos paisajes se desvanezcan sino porque nosotros debemos continuar caminando. Debemos continuar y volver a la dureza del camino que nos acerca y nos aleja de los bellos paisajes.
 
Pasamos por Irun, Pasajes, Donostia, Zarautz. Getaria, Zumaya,  Itziar, Deba, Bolivar, Zenarruza, Munitibar, Guernika, Markina, Lezama, Zamudio y Bilbao. Subimos al monte Jaizquibel al salir de Irun, bajamos el monte Ulia para entrar en San Sebastian, subimos al monte Igueldo para salir de San Sebastian, el alto del Calvario para salir de Deba, el monte Avril para llegar a Bilbao desde Zamudio.
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