De nuevo el Camino

Un año mas en estas fechas veraniegas el Camino de Santiago me esperaba para completar el recorrido que aun no habia hecho. Burgos me estaba esperando para que desde la fachada de su catedral, donde hace ya casi un año terminara mi recorrido, iniciara el nuevo peregrinar. Este año afrontaba el camino con nuevos retos que superar. El primero era mi rodilla, operada y casi sin haberla puesto a prueba la iba a someter a un duro test. Los 270 kilometros que me separaban de mi destino no eran especialmente duros, en principio, pero tenia que hacerlos. Afortunadamente la cosa ha salido bien, ha respondido y lo ha hecho de forma fantastica. Hemos andado mucho, por tierras diversas, por terrenos llanos y por montañas, y hemos andado deprisa, algunos dias demasiado deprisa para lo que nos habiamos marcado. El segundo reto eran las tierras de Castilla, tramo poco frecuentado el que marcha desde Burgos hasta Leon. Poco frecuentado por el calor que aprieta en la llanuras de Castilla, por los pocos pueblos que te encuentras, por las largas rectas en las que no hay fin, por los pocos incentivos turisticos que tiene la zona. En fin una zona de poco peregrino. Pero habia que hacerlo y lo hice. Castilla es tierra que invita al silencio, de hecho casi no hablabamos entre nosotros y casi con ningun peregrino, es camino interior, de fortaleza mental mas que fisica, de caminos que no se acaban y que solo el esfuerzo de seguir andando te permitian llegar muchos dias al albergue. Dos dias malos tuve: el primero llegando a Calzadilla de la Cueza, veniamos de Fromista y al llegar a Carrion de los Condes decidimos seguir y hacer dos etapas en una. El camino primero carretera (rectas interminables) y luego por lo que fue una calzada romana hoy mas bien un camino de penitencia para los peregrinos. Un firme horrible de pequeñas piedras que se te clavaban al pisar, un tierra dura y polvorienta, 17 kilometros sin nada donde detenerte a descansar (ahora hay un pequeño local a mitad del camino pero no siempre puedes contar con que este abierto). Se alargaban las horas de caminar y aquello no tenia fin. Kilometro tras kilometro avanzabamos sin saber donde o cuando apareceria Calzadilla. Solo las ganas de llegar hicieron que a ritmo fuerte impuesto por Blanca llegaramos. Destrozados los pies y maltrecho nuestro animo llegamos al albergue, donde casi llegamos tarde para que nos dieran de comer. Afortunadamente el albergue es de los buenos albergues donde poder recuperarse del esfuerzo de la jornada. El otro mal dia fue la llegada a Reliegos. No es que el camino fuera malo, o que la jornada hubiera sido especialmente larga o dura. Fue el recuerdo de un mal dia de mi segundo camino lo que me hizo desfallecer. Reliegos es un pequeño pueblo que se encuentra escondido en una de las escasas vaguadas de Castilla, con lo cual no ves el pueblo hasta que no estas encima de el. Eso y unas largas rectas en inmensas llanuras que desaparecian para bajar y volver a subir repetidas veces hacia que las esperanzas de llegar al final tras cada subida se desvanecieran al coronar, asi una y otra vez hasta que por fin aparece el pueblo ante tus ojos y el animo se renueva para llegar con rapidez hasta el albergue.

El clima tampoco es que nos acompañara, aunque he de decir que pefiero el tiempo que he tenido que el que esperaba tener. Para ser el mes de Agosto del verano mas caluroso de los últimos años según anunciaban por todos lados, hemos tenido de todo menos calor. Hemos disfrutado de los dos primeros dias de un intenso calor, para pasar acto seguido y sin previo aviso de un dia de agua (Castrojeriz-Fromistra) que a mi casi me costo no llegar (por una especie de pajara tonta que me dejo sin ganas y sin espiritu). Despues tuvimos dos dias de mal tiempo, el primero de aire de costado que se te colaba por todos los sitios y que hacia bastante incomodo el andar y el segundo de un frio intenso que calaba hasta los huesos (tanto frio hacia que alguno de nosotros tuvo que comprar ropa de abrigo para combatirle). Luego disfrutamos de unos dias de clima mas benigno, agradable sin llegar a hacer frio ni calor. Asi llegamos hasta Astorga, fin de lo que podriamos llamar primera parte de mi camino. Alli terminó Blanca su peregrinar, mas por falta de tiempo que por falta de ganas para continuar, pero ya se sabe que la obligación manda. Estuvimos un dia alli parados visitando la ciudad, aunque para desgracia nuestra fue lunes y estaba todo cerrado asi que nos tuvimos que contentar con ver las cosas mientras paseabamos por las calles.

Despues de marchar Blanca, nosotros reiniciamos nuestro camino. Nos quedaba por afrontar la subida a la Cruz de Hierro y luego el descenso hasta Ponferrada, donde teniamos previsto concluir la ruta este año.
Dividimos el recorrido en dos etapas, partiendo la subida hasta la Cruz de Hierro. El primer dia llegamos hasta Rabanal del Camino, que estaba en fiestas. Descansamos en un buen albergue y salimos de madrugada para afrontar la subida final hasta la Cruz de Hierro. Creo que ese dia batimos varios records en velocidad de ascenso y descenso, contando que durante la subida estuvo amenazando lluvia y que tras la parada a desayunar en el Acebo nos cayo agua para aburrir hasta que llegamos a Rabanal de Camino (donde tambien estaban de fiestas). Aqui nos recibieron a lo grande. Segun bajabamos embalados por medio de senderos de piedra por los que corria el agua que escurria de nosotros los cohetes anunciaban nuestra llegada y el repicar de campanas nos saludaba. Habria sido bonito que fuera para nosotros pero lo que anunciaban eran la procesion de la Virgen del pueblo a la que asistimos como espectadores casuales pero curiosos.

Desde alli el camino hasta Ponferrada es todo por carretera, tramo aburrido. Al fin llegamos a Ponferrada, parada de rigor en el albergue para certificar con su sello nuestra llegada y marcha a buscar el hostal que nos habia reservado mi hermana. El castillo templario nos contemplaba mientras marchabamos macuto en ristre camino de nuestro merecido descanso a traves del puente que salva el rio.

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