Agradecimientos

Ayer, mientras esperaba el autobús contemplando a la gente me vino a la cabeza una reflexión cuando menos curiosa. No sé cómo me puse a pensar en lo que la gente que he conocido a lo largo de mi vida me han influido en la forma de ser. No diré que soy como soy por lo que haya influido la gente en mi. Soy como soy y mi pensamiento básico sobre como relacionarme con la gente y el mundo viene de mucho antes de que las dos personas sobre las que pensé hubieran llegado a mi vida. Asi pues no voy a explicar porque soy como soy, sino como he llegado a encontrar situaciones que han ratificado mi forma de pensar acerca de como relacionarme conmigo y con los demás.

La primera persona me mostró lo interesada y egoísta que puede ser la gente. No sé cual fue el proceso en que lo que parecía sincero pasó a ser simplemente una excusa y al final se convirtió en mentira. Sé que todo el mundo tiene sus motivos para actuar, pero también me gusta creer que la gente tiene unos valores y principios que deberían estar por encima de los motivos. La cosa es que después de confiar en alguien, arriesgar demasiado al hacer caso a lo que me decían, me vi de repente traicionado por aquella persona sin mas justificación que unas burdas excusas que al final también eran mentira (eso es algo bastante común y que se suele repetir con casi todo el mundo que no tiene el valor de enfrentarse a lo que ha hecho sabiendo que ha traicionado, no a los demás, sino a uno mismo). Esta experiencia, unida a otras muchas mas aunque de menor impacto, me ratifico en ese sentimiento de desconfianza hacía la raza humana. La historia, como ya dije en otra entrada, me ha mostrado que el ser humano es traidor pero siempre es mejor comprobarlo por uno mismo y no fiarse de las experiencias de otros.

Ahora ya no creo en nadie, ni siquiera en mi mismo. Y eso se lo tengo que agradecer a otra persona.

Cuando te encuentras con alguien en el que te ves reflejado como en un espejo, cuando ves lo que crees bueno de ti en otro, te sientes identificado y se crea un vinculo peculiar. Entiendes a la otra persona y esperas que la otra persona te entienda igual. Pero si ese entendimiento no se da, o en determinados momentos lo que esperas que haga la otra persona porque tu lo harías o la has hecho no se da, entonces empiezas a sentirte decepcionado con esa persona. Pero sobre todo te sientes decepcionado contigo mismo, porque si aquel a quien consideras tu igual te ha fallado ¿por qué no te puedes fallar tu mismo?. Las dudas te surgen y empiezas a desconfiar de ti mismo. Eso al contrario de lo que pudiera suponerse no te hace mas débil, ni mas inestable, ni siquiera hacen que se mueva tu forma de pensar y vivir, simplemente se afianza.

Gracias a estas dos personas soy un poco mas como soy yo, gracias a estas dos personas voy avanzando en el desarrollo de una forma de vivir y pensar a la que la mayoría calificarían como catastrófica (y que no voy a dudar que lo sea) pero que a mi de momento me esta sirviendo para seguir sin demasiados sobresaltos en el discurrir del día a día. Por ello sigo avanzando en la desconfianza hacía los demás y hacía mi mismo, lo cual me lleva a pensar en que no puedo esperar nada de nada ni de nadie, lo cual hace que tampoco me preocupe por nada ni por nadie. Quiza me este aproximando a un nihilismo existencial. Quiza me este acercando a una paz interior que calme este desasosiego que a veces se instala en mi. Quiza este equivocado y vaya hacía mi  destrución personal.

Todo son quizas… y eso al fin y al cabo son sólo suposiciones que no podre comprobar hasta que sucedan.

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Extraño.

Extraños sentimientos los que hoy se mueven por mi interior, extraño el día de hoy en el que en ningún momento me he sentido pleno.  Hoy todo ha sido gris, triste, desconcertante. Hoy el sentimiento de vacío interior se ha presentado de nuevo ante mi y he caído dentro de él, dentro de una apatía de la que no he conseguido salir todavía a estas horas.

Hay días en los que aunque sea una persona impasible, aunque todo me de igual, aunque mi pesimismo disfrazado de optimismo luchen por hacerme como el mundo me conoce, mi vacio me deja sin fuerzas para luchar, sin ganas para sacar adelante las tareas que el día pone ante mi, sin ilusión por compartir unas palabras con los demás.

Otra vez sólo el campo ha sido capaz de sacarme de este estado. Otra vez el contacto con la tierra, con el campo, con la labor me ha hecho sentirme por unas horas tranquilo. Ha hecho que me olvidara de lo que soy y de lo que alberga mi interior. Sólo veia aquello que esta creciendo en el campo, el milagro de una nueva cosecha a la que cuidas y atiendes como si de un hijo se tratara, esperando que cuando crezca sea lo suficientemente maduro como para que traiga algo bueno a este mundo.