Dos años

Dos años, dos fiestas, algunos encierros y alguna noche en blanco. Un funeral, una muerte, una traición, la oscuridad.

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Tempus fugit

Ya lo describió Einstein, la relatividad, el tiempo es relativo. Desde luego que no era el mismo concepto de relatividad que el mío pero coincidimos.

Esos días de casi tranquilidad, cuyo absoluto en estos tiempos y con nuestra civilización de permanente conexión es imposible, han transcurrido tan lentamente como mi escasa actividad han exigido pero a la vez se van con una pasmosa rapidez.

Qué sensación me queda. Queda la sensación de no servirme pasta lo que yo quería. Es verdad que no he ido a trabajar, que no he visto a nadie, y que casi no me he enterado de lo que pasaba pero ni he conseguido tranquilizar mi alma, ni calmar mi mente. 

Sé que el mundo no para pese a que yo no quiera participar de él. Y sé que las tramas, las envidias, los problemas y los rencores siguen gestandose pese a que yo no esté presente.

También sé que los problemas saben esperar el tiempo necesario para que aunque tu quieras evitarlos al final tengas que hacerlos frente. Así pues sé que todo lo que intenté evitar yendome estos días estará esperándome a mi regreso.

Así pues, qué he conseguido.

Unos días de tranquilidad que añorare a mi vuelta haciendo aún más insoportable cada nuevo día. 

He conseguido afirmarme en la forma final de resolver cualquier problema, es más en algunos momentos de estos días ha recorrido mi cuerpo el cosquilleo de la solución final.

Tan saturado estoy, que sólo ya esa solución conseguiría limpiar mi almay mi espíritu dándome esa tranquilidad que tanto añora mi ser.