Tierra y agua.

En estos días de ajetreo agrícola, en los que tras mucho mirar al cielo en espera de agua hemos tenido que prescindir de ella para poder sembrar el cereal a recoger el próximo verano (si todo va bien), he tenido tiempo mientras caminaba por la tierras de reflexionar sobre este nuestro mundo y su relación con nosotros.

Es interesante plantearse con que poco este planeta ha sido capaz de mantenernos a lo largo de los tiempos. Sólo le han hecho falta dos cosas: la tierra y el agua. Todo de lo que nos alimentamos sale de esas dos simples cosas. El mar y la tierra son nuestras dispensas, en ellas encontramos todo aquello que necesitamos para sobrevivir.

La naturaleza por si sola fue capaz de dar de comer a los primeros seres humanos que aparecieron sobre la faz de la tierra. Es verdad que luego nosotros “dominamos” la naturaleza para poder alimentar a muchos mas seres humanos. Pero hasta dónde seremos capaces de llegar en nuestro “dominar” a la naturaleza para poder alimentar a la humanidad.

Desde luego estamos muy perdidos en cuanto a los problemas de alimentación de esta humanidad hiper desarrollada numéricamente. Por un lado somos conocedores de las grandes hambrunas que se padecen en ciertos lugares del planeta, por otro somos inconscientes de los problemas que se nos avecinan si no empezamos a pensar un poco y a replantearnos nuestras actuaciones con respecto a nuestras dos proveedoras de alimentos.

Tenemos una pequeña parte del mundo en la que los problemas alimenticios parecían estar desterrados. Ahora con la crisis económica nos hemos dado cuenta de que tenemos problemas de alimentación, no por falta de alimentos sino por falta de dinero para pagarlos. Pero ese es un problema coyuntural de un momento dado, económicamente dificultoso. Pero ¿puede llegar un día en que realmente tengamos un problema de desabastecimiento alimentario?. Desde luego creo que estamos haciendo todo lo necesario para que así sea.

Las políticas agrícolas y pesqueras desde luego no están destinadas a ninguno de los dos objetivos que pienso deberían ser los ejes de las mismas.

El primero de ellos sería la perdurabilidad de cualesquiera de las dos fuentes de alimentos. En el mar se están haciendo cosas bien, declarando vedas a determinadas especies para que sus poblaciones se recuperen, pero por otro lado estamos permitiendo que sus ecosistemas se vean deteriorados y hasta eliminados con las consiguientes consecuencias en las poblaciones de determinadas especies. 
En cuanto a la agricultura ( y por consiguiente en la ganadería que es un subsistema productivo dependiente de la tierra) no se garantiza la durabilidad del terreno destinado al cultivo. En primer lugar la sobrexplotación de la tierra esta agotando a la misma, y los medios para reponer los nutrientes de la misma no son naturales sino que son por medios químicos en una alto porcentaje (salvo la mal denominada, a mi parecer, agricultura ecológica). No se respetan ciclos naturales, ni se incentiva la recuperación del sustrato mediante técnicas naturales. Por otro lado tampoco se garantiza la subsistencia del medio de producción. Cuando la tierra ha dejado de tener valor como medio productivo y sólo lo tiene como medio especulativo o de progreso tecnológico la consecuencia es evidente. En pocos años he sido testigo de la conversión de inmensas superficies de terreno agrícola de primera calidad, vegas inmensas de alta productividad por las condiciones del suelo y del clima, convertidas en polígonos industriales o urbanizaciones, muchas de las cuales actualmente están paralizadas debido a esta crisis económica que nosotros mismos nos hemos empeñado en crear.

 El segundo eje de las políticas sobre alimentación debería estar dedicada a fomentar y garantizar la existencia de seres humanos que se encarguen de cultivarla y pescarla. Y aquí dicen que si lo hacen, y ahí tenemos las subvenciones que recibimos agricultores, ganaderos y pescadores. Pero me pregunto, es realmente necesario que existan subvenciones, y realmente las subvenciones hacen interesantes las actividades agrícolas, ganaderas y pesqueras a las nuevas generaciones. A la primera pregunta he de decir que por desgracia y según esta montado este “negocio” si son necesarias. Los costes de producción aumentan de forma escandalosa año tras año. Los precios del combustible, semillas, abonos, maquinaria, etc, etc, suben al mismo ritmo o mas rápido que el resto de los productos que consumimos. Sin embargo el precio del cereal lleva pagándose a los mismo precios desde que yo era pequeño ( y ya han pasado unos años). El cereal que vendía mi abuelo (30 pesetas) se pagaba a precios mas altos de los que se ha estado pagando años atrás o igual que actualmente (último precio en lonja 201 Euros /tonelada), y el gasóleo ha pasado de costar menos de 40 pesetas a rondar el Euro(166 pesetas).
Con esto  no pretendo decir que las subvenciones sean necesarias, pero si invito a una reflexión para encontrar dónde esta el problema. El pan (principal uso del cereal en España) sube todos los años, argumentando el aumento del precio de las harinas, y estas las suben argumentando el precio del trigo. Si este último  no ha subido de precio en los últimos años, es evidente que alguien esta mintiendo para hacerse rico y yo me inclino sin dudarlo por las harineras que monopolizan el mercado del trigo, y que le manejan a su antojo gracias a las importaciones estratégicas para controlar el precio del cereal.
Situaciones parecidas se producen en los otros dos sectores: ganadería y pesca. El primero de ellos lastrado por los precios y condiciones de los mayoristas, el aumento de los precios en los piensos y la baja demanda actual. En el caso de la pesca el precio del combustible es un lastre para ese sector, como también lo son las políticas de caladeros, los tratados internacionales o los problemas de terrorismo en determinados caladeros.
Por ello ahora mismo las subvenciones son necesarias para la subsistencia de estas actividades como fuente de riqueza y como medio de vida para las familias que se dedican en exclusivo a ellas.

Ahora mismo a casi ningún joven le atrae la idea de dedicarse a estos sectores. Los que quedan son por tradición familiar o por idealismo. El futuro es incierto ya que damos por hecho que las subvenciones políticas tendrán que desaparecer (ya sea por la crisis económica de las administraciones) o por otros motivos seguramente políticos. Y sin subvenciones las explotaciones dejaran de ser rentables económicamente hablando. Es evidente que yo podré seguir produciendo y me dará para cubrir gastos, pero podré seguir produciendo gracias a que tengo otros ingresos de mi trabajo fuera de la agricultura. Pero aquellos que vivan de esto no podrán, porque cubrir gastos desgraciadamente no significa tener dinero para vivir.

En fin, incierto futuro el que se plantea para estos tres sectores, pero incierto también es el futuro de nuestra alimentación, de la alimentación de todos aquellos que alejados de la tierra y del mar las ven como algo lejano, que legislan al margen de ellas y de lo que en ellas se produce. Algún día, quizá la mayor riqueza no será tener millones en el banco, sino tener un trozo de tierra en la que cultivar tu sustento o una pequeña barca con la que salir a pescar.

 

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