Un café

Como cada mañana, desde hacía ya algunos años, se levantó temprano. El despertador había sonado inmisericorde a la seis de la mañana. Y él todavía con legañas se levantó camino de la ducha. Se vistió, con ese aire desaliñado que le caracterizaba, y  bajó las escaleras de su bloque todo lo rápido que su adormilado cuerpo podía hacerlo.

Abrió la puerta del portal y una bocanada de aire frío le golpeo el rostro. Freno en seco, refugiándose tras la puerta, se abrigo y salió a la calle.

Corría un viento helado que cortaba la cara. Escondiéndose tras su bufanda avanzaba por la calle. Había poca gente, se cruzó con un para de tipos que caminaban encogidos por el frío y a los que apenas saludo con  un movimiento de cabeza.

A la vuelta de la esquina estaba el bar en el que todos los días desayunaba. Un cafetito cliente y cargado con el que empezar la mañana y terminar de despertarse. Acelero el paso para llegar cuanto antes al bar. Abrió la puerta como cada mañana y entró dando los buenos días. Al abrir la chaqueta se le cayo una carta al suelo. Se agachó, la abrió y echo un vistazo a lo que decía. La volvió a guardar. Saco la cartera y empezó a rebuscar en ella. Luego los bolsillos del pantalón. Y tras una serie de cálculos mentales se volvió a abrochar la chaqueta y se despidió.

Ya en la calle, se dirigió hacía el trabajo. La jornada era dura y el sueldo no es que fuera impresionante. No podía ni considerarse mileurista. El trabajo no era gran cosa, trabajaba en una fabrica, cortando piezas de chapa, algo rutinario y aburrido. Esa mañana el trabajo le parecía que iba mas deprisa de lo normal. Intentaba no perder el ritmo, pero cada vez se le hacia mas pesado y mas difícil. Un par de descuidos fueron el aviso, pero finalmente en una cabezada de sueño la pieza que cortaba se movió y….

A mediodía caminaba de vuelta a casa, afortunadamente no había pasado nada. Tenía prisa, quería llegar al banco antes de que cerraran.

Llegó por los pelos, menos mal que conocía a los de la oficina y le atendieron a puerta cerrada. Tenía que pagar el recibo de la luz, esa carta que se le había caído por la mañana. Rebusco en sus bolsillos y saco el dinero. Pago la luz, y ahí iba el dinero del café que no se había tomado por la mañana. Ese café que todos los días le espabilaba para el trabajo.

Y es que hay cafés que valen mas de lo que dice el gobierno, y que pueden costar mas que una subida del 10% en el recibo de la luz…

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…y que cada uno lo titule como quiera…

Sentado ante el teclado, el escritor rebuscaba en su mente que poder escribir. Todo lo que había empezado había terminado tirado a la papelera. Sentía que tenía dentro algo que quería salir desesperadamente, pero aun así no conseguia dar con la historia. Varios intentos de abandonar habían terminado en un lanzarse hacia la mesa para teclear la idea que le acababa de venir. Sin embargo todo acababa en la papelera.

Aburrido de mirar al folio en blanco, se volvio a levantar dispuesto esta vez a no volverse a sentar. Su imaginación estaba bloqueada. Había algo que le bloqueaba.

Camino lentamente desde su mesa hasta su cama, apesadumbrado por el vacio que notaba a su alrededor.  Se sentó en el borde de la cama. Suspiró y encorvandose un poco se sujeto con ambas manos la cabeza. La losa del soledad había caido sobre él y había acabado con sus fuerzas convirtiendole en una sombra de lo que había sido.

El no lo sabía pero en su interior anidaba la semilla de una plaga.

La noche fue muy larga. No pudo dormir, la sensación que le corroía por dentro le llenaba de intranquilidad. Dio mil vueltas en la cama mientras las horas seguian pasando. El tiempo transcurria letamente, deseaba que el amanecer llegara cuanto antes, que las primeras luces del día rompieran la oscuridad que se cernía sobre él.

Por fin la claridad que se filtraba entre las cortinas anunciaba el fin de la pesadilla. Agotado tras una noche para olvidar se incorporó, y sentandose sobre la cama se desperezó. Una sonrisa apareció espontaneamente en su rostro.  Habia recordado lo que siempre quiso escribir, pero también reconoció que ya no le gustaba escribir.

Una estupida obligación habia aplastado a la ilusión de cada palabra escrita. Era un trabajo, ya no le divertia, ya no le ilusionaba. Su mente estaba atrapada por los plazos, las obligaciones, los contratos.  Su imaginación se había quedado sin sitio entre tantos formalismos, normas y consejos. Ya nada era espontaneo, ya todo estaba dicho de antemano. Todos sabían lo que iba a hacer, porque todos hacian lo mismo. El gran Hermano de Orwell habia llegado…

 

Una sóla.

Si sólo se necesitara una palabra para conquistar, todo sería mas fácil – pensaba mientras caminaba por la vereda al borde del bosque.

Se preguntaba cual sería esa palabra, la que con sólo pronunciarla se conquistara. No la encontraba, pero tampoco podía comprobar si alguna de las muchas que se le ocurrían podría ser la elegida.

Quizá no fuera una palabra concreta, quizá dependiera de la situación, del lugar, de las personas. Quizás con una sola palabra no se pudiera conquistar. Quién es capaz de en una sola palabra decir todo aquello que tiene dentro. Él desde luego no se veía capaz de hacerlo. Que decir cuando se presentara el momento. Su seguridad era grande, sus ideas claras, su oratoria digna. Pero lograr expresar en una palabra lo que en su mente eran miles de la palabras, cientos de ideas, decenas de intenciones y sólo un sentimiento era demasiado incluso para él.

Ya había estado muchas veces ante ese reto, y aunque siempre había salido victorioso en sus conquistas, tenía la espina clavada de no poder conquistar con sólo una palabra. Ahora se le presentaba una nueva oportunidad de conseguirlo, pero seguía sin encontrar la solución.

El sendero llegaba a su fin, su destino estaba próximo, estaba ante una nueva conquista. Llegó a la puerta, titubeo, y finalmente entró. En su mente se agolpaban miles de palabras, todas querían ser la elegida, y una tras otra eran descartadas por su razonamiento.

Llegaba la hora, y él, el Cesar mas victorioso, aquel que había levantado un imperio, ahora tenía que lanzarse a una nueva conquista. Sus tropas estaban fuera, rodeando su tienda; fieles, dispuestas a seguirlo allá donde él dijera. Tenía a miles de hombres bajo su mando, había derrotado a cientos de enemigos, había sometido a decenas de pueblos, pero ahora…

Ahora quería conquistar…, quería conquistar el corazón de una mujer.

Despedida

Ya llego mi hora, el fin de mis días vendrá. Por fin se acaba pasar los días, esperando sin mas a los que vendrán. He finiquitado mi contrato, y ya no he de hacer mas. Ya pasó mi tiempo, creo que debo marchar.

Ahora que todo se acaba, es hora de mirar atrás. De ver lo que he hecho, y lo que me hiceron los demas. Balance dicen que se llama a aquello de ajustar, los debes y los haberes en una contabilidad. En el haber llevo poco, no sé si sera verdad. En el debe no entro, por miedo a no acabar. Siempre se pudo y no se hizo, todo quedo por zanjar.

Los que me conocieron, sabrán y deberán opinar. Ellos serán mis jueces para toda la eternidad. Me gustaría oír verdades, y no lo que quisiera escuchar. De falsos aduladores cansado me vengo a encontrar. Si alguno siquiera atreviera a decir alguna maldad, de buena gana escucharía para poderla cambiar.

Los que no me conocieron, dudo que me sepan hallar. Si no lo hicieron antes, ahora raro será. Ya me ido y han perdido la oportunidad de opinar. Aunque siempre haya osados que se quieran lanzar, a opinar de aquello que ni siquiera supieron hallar.

Miles de cosas pasaron, y todas se pueden contar. Algunas mas escabrosas y otras mas de holgar. Casi todas fueron públicas, aunque no todas fueron verdad. Siempre hubo mentiras que convenía ocultar. Pero todo acaba por salir del fango a la claridad, tardara mas tiempo o menos pero termina por aflorar.

Ya se acaba mi tiempo y debo de terminar. Vine con las mejores ideas, no sé si las pude plasmar.  Desearía no haber hecho mal, pero creo que no se puede evitar. Al que se lo hiciera, espero me ha de perdonar. No fue intención mia, sino pura casualidad. Hay cosas que se escapan y no se pueden controlar. Puede que tuviera algo de maldad, pero dicen que siendo bueno no se puede triunfar.

Ya me despido amigos, ya no me veréis mas. Quedare en la memoria y quizás en algo mas. Tras de mi habra otros, no lo dudéis así sera. Mejores o peores solo el tiempo lo dirá. Vosotros que me conocisteis los podreis comparar. Y al recordarme podreis aclamar, este año 2010 ya nunca mas volverá.

¿Por qué creer en las palabras?

No es una pregunta retórica la que encabeza esta entrada, es una pregunta llena de desencanto. Siempre he sido un fiel defensor de la palabra, de hecho ahora mismo hago uso de ella, pero estoy perdiendo la fe en ella.

Es sin duda uno de los mejores instrumentos que tenemos para comunicarnos, para transmitir conocimientos, para entendernos. La palabra por si sola es perfecta, clara, precisa, transparente para el que la entienda o la quiera entender. Simple y llena de matices que la hacen infinitamente atractiva. Un idioma como el nuestro, con la riqueza de palabras que tiene, con la de matices que podemos describir sin tener que estar recurriendo a interpretaciones…y sin embargo ahora que volvemos a tener un premio Nobel de literatura, ahora que es uno de los idiomas mas hablados del mundo, ahora le reducimos, le simplificamos, le reducimos a la nada eliminando los matices, dejando sólo unos cientos de palabras comodín que sirven para todo y que se interpretan como cada uno quiere.

En este tiempo del lenguaje políticamente correcto e idiomaticamente incorrecto se añade otro hecho que me hace dudar aun mas de las palabras.

Las palabras expresan lo que nosotros queremos decir, no necesariamente lo que realmente pensamos. Estan a nuestro servicio, al servicio de nuestros intereses, de nuestras mentiras y ardides. Y cada día creo menos en lo que se dice y en lo que se escribe. La manipulación del lenguaje para que diga lo que no dice es tal que al final uno no sabe si lo que se dice es lo que se quiere decir. Hay que salir a la calle con un diccionario, pero no el de la academia sino el que esta sociedad, estos dirigentes, estos manipuladores de masas han decidido crear. Hace mucho tiempo que las palabras que usamos no significan lo que dice el diccionario, hace tiempo (y cada vez mas) que en aras de no sé que ideologías, modas o tendencias se retuercen las palabras para que digan lo que realmente no dicen.

¿Cuándo se va a volver al significado de las palabras y  no a su significación? Supongo que cuando abandonemos esta teoría de que todo es relativo, de que las cosas pueden ser y no ser, cuando abandonemos los extremos para volver al centro, cuando regresemos a la realidad desde una falsedad, en resumidas cuentas cuando las cosas se digan tal y como deben decirse…

Jekyll & Hyde

Cuando en tu vida lo que mas te gusta de ella y lo que menos es la misma cosa te encuentras como el famoso personaje de Stevenson, con dos caras a las que no puedes controlar y que muchas veces te dominan a ti…

Si en aquel momento hubiera dicho “si” en vez de “no” quizá todo hubiese cambiado, sin embargo no lo dijo. Y durante mucho tiempo no se arrepintió, estaba seguro de haber hecho lo que quería, lo que su yo le pedía que hiciera. Sin embargo desde hace ya algunos días, quizás semanas, en su interior se revolvía algo.

Una sensación nueva se venía gestando. No sabría decir si nacía en su estomago, o en su corazón. Quizá simplemente fuera el alma el que se estaba rebelando. A cada instante que pasaba, su mente recordaba la historia vivida aquel día de verano. Ya nada le parecía tan claro como en los meses anteriores.

De repente estaba lleno de dudas.  No era normal en él, siempre creía estar seguro de lo que hacía, de lo que decía, incluso de lo que sentía. Pero aquel día no estaba seguro de nada, su otro yo se había apropiado de él y su mente estaba confusa.

Repasó mentalmente aquella tarde, retrocedió unas horas antes. Rebuscó en su memoria lo que había sucedido aquella mañana… y seguía perdido. No encontraba argumentos para mantener ese “no” que ahora le pesaba como una losa. Buscó mas allá de ese día, un día, otro,…y otro mas. Empezaba a vislumbrar el error. Demasiado tarde, sin duda, pero por lo menos sabía que había hecho mal… O eso creía.

Quién le decía que aquello fue el error en vez del “no”. Cada vez estaba mas confuso, cada vez mas perdido. A cada momento aquel…, aquello que sentía dentro crecía. Pero… y ¿qué era aquello? No lo sabía, pero estaba casi convencido de que aquello tenía que ser la verdad, una verdad al margen de sus ideas y de su forma de ser.

Decidió descansar, dejar de hacer lo que estaba haciendo, no pensar. Dificil cosa no pensar en algo que te esta royendo por dentro, buscando por donde salir. Sin embargo consiguió dormir. Su cuerpo se relajo, esa sensación de agujero en el estomago desapareció y la calma se apodero de él.

Durmió plácidamente, agotado por la lucha de sus dos formas de ver la vida. Al despertar se vio tranquilo, confiado, parecía como si nada hubiera pasado. su mente volvía a estar como siempre. El “no” era su respuesta, de nuevo sin dudas, de nuevo sin fisuras en el razonamiento. Pero había mas, había otra determinación mas profunda que el “no”.

Había un “SI”, con mayúsculas, que sobrepasaba al “no”. Habia un “si” que decía que pese a aquel “no” que dijo, él siempre echaría de menos lo que ese “si” habría traído a su vida. El seguiría luchando por cambiar aquel “no” que ya no podía borrar, por conseguir un si, un si que rellenara ese hueco que se le había creado en su interior. Un hueco que antes del no nunca sintió, pero que una vez vislumbrado el futuro deseaba llegar a el. El bien no estaba en su Jekyll, pero tampoco estaba en su Hyde. Simplemente estaba en la conjunción de ambos, en el equilibrio de su libertad y su deseo de compañía.

Yo decreto…

Bonita democracia esta que estamos viviendo hoy en día.

Puede que hoy toda, o casi toda, España este indignada con la actitud de los controladores aéreos. Que muchos estén indignados con unos “privilegiados” (como se ha encargado el gobierno de calificarlos) que defienden no sabemos muy bien que privilegios. Estamos indignados porque nos han dejado sin el puente de Diciembre (que desfachatez). Y estamos indignados porque no nos habían avisado de que iban a hacer una huelga salvaje y criminal que ha llevado al gobierno a decretar el estado de alarma, y que ha debido obligar a sacar a las fuerzas armadas (si al ejercito) a controlar los aeropuertos.

Pero detrás de tanta indignación hay varios asuntos que deberían valorar todos estos ciudadanos indignados.

1.- Considero una provocación meditada sacar el decreto (y digo decreto que no ley) que privatiza AENA, que regula las condiciones laborales de los controladores, que cambia el régimen de la Seguridad Social a los funcionarios, que privatiza la Lotería del Estado, que sube los impuestos al tabaco y alguna que otra cosa que no debería afectarnos demasiado a los ciudadanos de a pie. Y digo que lo considero una provocación por varios motivos. No creo que sea un asunto de vital importancia para la continuidad económica del país sacar este decreto en vísperas de un puente, me parece mas bien una estrategia para que las medidas salgan por la puerta de atrás y mientras nosotros estamos de vacaciones ellos tejen sus ideas para que no nos enteremos o por lo menos no les prestemos la debida atención. Qué esperaban, que nadie protestara. No, claro que no. Esperaban que protestaran y por eso lo han hecho, para que en vez de considerarse la “huelga” un ataque al gobierno y sus medidas, la población lo considere un ataque hacia ellos.

2.- Creo que es una dudosa medida la de “militarizar” a unos trabajadores civiles (por mucho que los consideren esenciales). Según este principio que se preparen los funcionarios españoles porque cada vez que el gobierno saque un decreto recortando sus “privilegios” ira acompañado al igual que este de la posibilidad de militarizarlos.  Asi que ya saben médicos, policías, profesores y funcionarios varios. Con esto se sienta el precedente para acabar con el derecho de huelga.

3.- Las privatizaciones de AENA y de Loterias. La de AENA me la he leído en el BOE (http://www.boe.es/boe/dias/2010/12/03-2/pdfs/BOE-A-2010-18651.pdf) y esta pero que muy bien. Para los que se hagan con la nueva empresa. Todos los terrenos y propiedades de AENA (recordemos empresa publica y patrimonio del Estado, por lo tanto de todos los españoles) pasaran a ser propiedad de una empresa privada destinada a la obtención de beneficios económicos. Pero los terrenos que fueron expropiados a precios de risa por ser para un servicio de utilidad pública serán incorporados al patrimonio sin revisión de su pago. Es decir la empresa privada recién creada ha adquirido los terrenos a precios públicos para un negocio privado ( y ahora me pregunto yo a que fue Florentino Perez a Moncloa el otro día). A esto llamo yo dar un pelotazo empresarial de mucho cuidado.

4.- Cuando los políticos y el gobierno hablan de “privilegiados” refiriéndose a los controladores, ¿no se estarían equivocando y están hablando de ellos?.  Desconozco las condiciones económicas y de trabajo de los controladores , pero si sabemos algo de las de los políticos. Si eres ministro tienes un buen sueldo mientras eres ministros, y también cuando lo dejas de ser. Cuando eres diputados te bastan ocho años para cobrar la pensión máxima, la jornada laboral de los políticos creo que es de todos conocida. No sé, pero creo que las condiciones de los controladores no son mejores que estas….

5.- Y por último, sentamos  un muy peligros precedente al declarar estados de alarma, sacar el ejercito a la calle (por que los aeropuertos que yo sepa todavía son espacios públicos y no cuarteles del ejercito) y decretar la militarización de servicios. ¿Que significa esto?, ¿qué cada vez que al gobierno alguien la lleve la contraría nos va a sacar al ejercito a las calles para mantener el orden? que yo sepa para eso ya tiene a la policía nacional, municipal y en algunos casos las autonómicas, y si me apuran a la Guardia Civil (aunque como instituto armado militar preferiría que no estuviera implicada). ¿Significa también que vamos a suprimir los derechos y libertades mediante estados de alarma cada vez que las cosas se nos vayan de las manos?. Espero y deseo que esto haya siso algo puntual…, muy puntual. De lo contrario empezare a pensar en la Alemania de 1933 o a la España de 1934 (Asturias).

Por último una reflexión sobre el Ministro Jose Blanco o sobre como la prepotencia ha arruinado un puente a los españoles. Todo este conflicto con los controladores viene de atrás, de cuando el actual ministro de Fomento empezó a cargar las tintas contra los controladores (con razón o sin ella, que no entro en ello ahora). Los controladores hicieron huelga encubierta paralizando el trafico aéreo y el ministro contesto con otro ordago a los controladores amenazando con la militarización del servicio de control aéreo (lo que viene a ser un: no me hacéis falta que tengo quién os sustituya)

Y ahora los controladores le han respondido a ese ordago paralizandole de nuevo el tráfico aéreo. Y el ministro todo ufano mando al ejercito a los aeropuertos a que restablecieran el tráfico. Pero por qué no funcionó. Ayer sólo algunos de los pequeños aeropuertos lograron funcionar con controladores aéreos militares y durante poco tiempo. En Barajas y el Prat los controladores militares han sido incapaces de sustituir a los controladores civiles (a lo mejor eso es un motivo para justificar lo que ganan).

Y al ministro, que esta para solucionar problemas y no para crearlos, se le ha quedado cara de tonto al ver que su ordago era aceptado y ganado por los controladores. Menos mal para él que tenía a Rubalcaba y su mente privilegiada y maquiavelica (en el sentido político del término) para protegerle mediante el estado de alarma y la posibilidad de someter a ciudadanos CIVILES al código penal MILITAR (Viva la democracia y la justicia de este país de pandereta).

En fin que tras estas reflexiones y estas actuaciones de nuestros dirigentes no sé como se tomaran en el extranjero lo de estos días (esta mañana los periódicos digitales que he mirado de Francia, Reino Unido, Alemania e Italia o no aparecía en portada o aparecía como una reseña en pequeñito). Podrían pensar que el gobierno no tiene credibilidad, podrían pensar que están dispuestos a todo con tal de imponer sus reformas y creerán en su credibilidad, o podrían elegir una tercera interpretación: que en este país cada vez hay menos seguridad jurídica y que a ver quién pone su dinero en España si a lo mejor cuando menos te lo esperas sacan un  decreto y te dicen que ya no te los dan.

Ojala esto hubiera sido una Pesadilla antes de Navidad….