Letargo

El calor  había logrado adormecer sus sentidos. Yacía como muerto, recostado sobre el respaldo de su querido sillón. Todo el dia llevaba alli, sin apenas moverse, aletargado, insensible a todo aquello que se produjera en su alrededor.

Ese calor le había alejado de sus pensamientos, le había abotargado sus sentimientos, le había llevado a pasatiempos ligeros en los que entretener y distraer su enfermo pensamiento.

El buen tiempo era sinonimo de tranquilidad espiritual, o quiza debieramos llamarlo quietud,…, mejor sería llamarlo muerte espiritual. Todo aquello que bullia por su mente quedaba aparcado irremediablemente cuando el letargo del buen tiempo le invadia.

Era un tiempo de paz para su entorno, parecía una persona normal, sin demasiadas excentricidades. Pero cada vez era mas dificil no encontrar excentricidades en su comportamiento, bueno … la verdad es que cada vez era mas dificil encontrar algo en su comportamiento.

Su actividad había caido a minimos, parecía tan muerto por su inactividad, como por su falta de emociones, o por su falta de relacion con el mundo exterior. ¿Podría haber sido el calor el que le hubiera llevado a esa inactividad?

Dice el dicho que tras la tormenta siempre lleva la calma, pero tanta calma no era normal. No en alguién tan complejo y  retorcido como él. La calma no era buena, porque eso sólo podia traer una consecuencia.

Cuando el calor desapareciera, y ese letargo, esa somnolencia de su espiritu desapareciera … aparecería de nuevo esa mente gris y tormentosa, volveria ese espiritu lleno de contradiciones, volveria ese corazón resentido,  ese animo cambiante y lunatico. Volveria él para enfrentarse a todo y a todos, para seguir persiguiendo sueños, para perturbar espiritus y mentes, para jugar con lo que le rodea, para destruir razones, para crear sinrazones y vanas ilusiones.

Volveía para llenar de nuevo esa mente, en la que todo entra y de la que nada sale, con un futuro inexistente y casi imposible de que se llegue a realizar; aunque lo necesitara como el aire para poder salir del letargo del calor que la paz del vacio le habia dejado.

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