Cuando ya no queda nada

Si el fin fuese el principio sería algo muy trágico. Significaría que todo vuelve a comenzar, seria la repetición de la misma historia una y otra vez. Yo personalmente prefiero que el fin sea el fin, que acabe, que ya no quede nada.

La vida es demasiado larga como para repetir muchas veces el mismo error. Y aunque quizas el error sea la soledad y el vacío, es mas tranquilo para el alma. Sólo es un peso a cargar, el vacío interior pesa más cuanto mas vacío te sientes. Pero esa tranquilidad, esa calma, esa serenidad, no es comparable a nada.

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Buenos días

Tengo puesta la alarma a las 6,30 de la mañana. Pero no necesito despertarme tan pronto, todavía me queda tiempo hasta que tenga que levantarme.

Y entonces, ¿para qué madrugar?

Pues es otro recuerdo de tiempos pasados, tiempos en los que me preocupaba y me interesaba por la gente.

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Mil mentiras para aprender

Parece ser que necesitamos que nos engañen varias veces para aprender a no ser engañados. Me pregunto qué es lo que nos hace ser tan confiados con algunas personas y tan desconfiados con otras. Teniendo en cuenta como es el ser humano, y por la experiencia que tengo, nuestra debilidad es el interes. Y asi nos va. Porque nuestros intereses raras veces son nuestra mejor guia, suelen ser caprichos, necesidades urgentes o simplemente comodidades a la hora de vivir. Somos hedonistas comodones que ponemos nuestro bienestar por encima de nuestro crecimiento,nuestra mejora y la de nuestro entorno. Es por ello que hay personas que repiten una y mil veces el mismo error creyendo mentiras que quieren creer que son verdad, es por ello que desprecian los avisos y las advertencias de aquellos que no se dejan guiar por las apariencias sino por la experiencia y la logica.

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Tempus fugit

Ya lo describió Einstein, la relatividad, el tiempo es relativo. Desde luego que no era el mismo concepto de relatividad que el mío pero coincidimos.

Esos días de casi tranquilidad, cuyo absoluto en estos tiempos y con nuestra civilización de permanente conexión es imposible, han transcurrido tan lentamente como mi escasa actividad han exigido pero a la vez se van con una pasmosa rapidez.

Qué sensación me queda. Queda la sensación de no servirme pasta lo que yo quería. Es verdad que no he ido a trabajar, que no he visto a nadie, y que casi no me he enterado de lo que pasaba pero ni he conseguido tranquilizar mi alma, ni calmar mi mente. 

Sé que el mundo no para pese a que yo no quiera participar de él. Y sé que las tramas, las envidias, los problemas y los rencores siguen gestandose pese a que yo no esté presente.

También sé que los problemas saben esperar el tiempo necesario para que aunque tu quieras evitarlos al final tengas que hacerlos frente. Así pues sé que todo lo que intenté evitar yendome estos días estará esperándome a mi regreso.

Así pues, qué he conseguido.

Unos días de tranquilidad que añorare a mi vuelta haciendo aún más insoportable cada nuevo día. 

He conseguido afirmarme en la forma final de resolver cualquier problema, es más en algunos momentos de estos días ha recorrido mi cuerpo el cosquilleo de la solución final.

Tan saturado estoy, que sólo ya esa solución conseguiría limpiar mi almay mi espíritu dándome esa tranquilidad que tanto añora mi ser.