Ser crítico.


Extremos, ideologías, partidos, fans, seguidores, admiradores, adscritos, miembros, afiliados, socios, equipos,…

Hoy en día parece ser obligatorio pertenecer a algún grupo o creencia, ser seguidor de algo de alguien, es el afan de esta sociedad por no sentirse sola. Desgraciadamente esta necesidad de pertenencia va unida a una total sumisión y obediencia a la fe a la cual nos hayamos adscrito. No hay posibilidad de disidencia. Si disientes estas fuera y si estás fuera no eres nadie, eres un apátrida, un apestado, un intococable.

Quién te crees que eres para estar por encima de todos, al permanecer al margen de los movimientos, grupos, ideologías en los que perfectamente estamos encasillado. Quién te ha asignado el papel de oveja negra.

Pero es que no es una cuestión de asignación, ni de pertenencia,ni ascripcion, ni siquiera de gustoso de ideologías. No soy de nadie, porque sólo soy de mi. En la época del hedonismo, el utilitarismo y el individualismo, somos los individuos más seguidistas y obedientes de toda la historia. Nunca antes como ahora hay legiones de incondicionales seguidores de “algo” que lo defienden a ultranza, independientemente de los argumentos que les expongan, independientemente de que no tengan más argumentos que su pertenencia o su oposición a la pertenencia a otro grupo.

Todo se entiende a través es de opuestos. Parece que nada se puede analizar de forma independiente. Si eres blanco no puedes ser negro, si te gusta a no te puede gustar b, si críticas no puedes apoyar. O conmigo o contra mi.

Que absurdo que perdamos nuestra independencia simplemente por pertenecer a algo que normalmente no nos aporta nada más que la sensación de pertenecer a algo más grande que nosotros. Eso ya lo inventó el ser humano hace miles de años y se llamó religión. Por cierto ahora está muy mal visto creer en algo, pero muy bien visto seguir a algo.

Y aquí sigo yo criticando y relativizando todo. Haciendo el ridículo intentando explicar a alguien que B no es B sino posiblemente C, o quizá siendo A a la que dice estar totalmente enfrentado. Porque está es la clave de todo, la pertenencia no es sólo pertenencia es oposición. Nos definimos como oposición al otro. En las descripciones de uno ya no se lleva de decir lo que te gusta, es más moderno definirse por lo que no te gusta. No soporto el reggaeton, ni a la derecha, ni el fútbol, y además los tíos son unos machistas. He aquí en lo que nos hemos convertido, donde está la mente abierta y la duda de la isaturación de la que nos creemos hijos.

Sólo somos borregos siguiendo a lo que nos dicen que sigamos. Creemos que somos libres eligiendo y defendiendo lo que elegimos, pero eso que elegimos no es perfecto porque nada lo es, pero no tenemos la libertad de criticar su imperfección puesto que supone la expulsión de la comunidad en la que nos sentíamos plenamente integrados.

No pretendo cambiar la opinión de nadie, sólo me gustaría que alguien dejase de ser un fiel de algo para permitirse el lujo, el enorme lujo de arañar la superficie brillante de su icono y buscase algo que no le guste,no le convenza o simple este en las antípodas de lo que creías. Simplemente duda, se criticó, piensa y conoce. Sólo así podrás ser libre.

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