Impotencia.


La injusticia me persigue al lado de mi vida. No es por mi, que para mi la vida no es ni justa ni injusta simplemente es un castigo que debo de cumplir y que me gustaría que fuese lo más breve posible puesto que no tengo nada ni que hacer, ni que sentir, ni que pensar. Pero además de no ser nada, ni esperar nada tengo una alergia adquirida frente a la injusticia de la vida con respecto a los que me rodean. Y eso me produce una impotencia que me hace sentir un vacío aún más grande del que ya siento normalmente.

Nada es como debería de ser , los méritos parecen convertirse en deméritos y la ignorancia y prepotencia se convierten en pasaportes para una vida de comodidad y tranquilidad. Llevo muchos años luchando para intentar cambiar situaciones puntuales que me rodean y no consigo otra cosa que decepciones y frustración de ver que no cambian las cosas, que no consigo nada,que no hay resultados. Es desmoralizante ver como aquellos que deberían estar arrastrándose por el fango de su inmundicia, baja catadura moral o prepotencia viven desahogadamente aprovechándose de los demás.

La sensación que siempre me rodea es la impotencia y eso me lleva a desmoralizarme y a querer abandonar la lucha, pero sobre todo a querer abandonar mi vida, la vida en general.

Cómo voy a querer formar una familia si no veo futuro ninguno, si no confío en nadie, si no creo en nada. Voy a ser tío, y la sensación que tuve cuando me enteré no fue de alegría sino de pesadumbre. El peso de una nueva vida traída a este mundo de mierda al que no le veo futuro me pesa como una losa. La impotencia de no saber que puedo hacer para dejarle un mundo no mejor que el que tenemos ahora sino simplemente como el que tenemos es una carga difícil de soportar. La posibilidad de influir en su formación y en su percepción del mundo es un reto en el que debo decidir si transmitir sólo conocimientos para que pueda ser autosuficiente el mundo que le espera o si voy a ser incapaz de no pasarle mi desgana y pesimismo vital.

Ver más alla de lo que la mayoria ve es una desgracia que no tiene recompensa. Quiero morirme, cada día más, pues cada día mis esperanzas son menores y mis ilusiones se ven recortadas por la realidad que me rodea.

Mi coleta creo que tendrá que morir conmigo pues veo y compruebo cada día que no va a ser posible encontrar a alguien que me devuelva la esperanza en el ser humano. Y la causante de que la lleve acabo de comprobar que sigue por el mismo camino que me causó la última herida que hace sufrir a mi alma. Sigo sin superarlo y hoy he sentido un dolor intenso en todo mi ser que no sé si es la herida cicatrizando o es la infección.

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