Cuento de Septiembre


El mes de agosto llegaba a su fin y los calores veraniegos empezaban a aflojar. Por fin llegaba el mes de septiembre. Hacia ya dos años,o quizá fuesen tres, que las fiestas fueron alteradas por acontecimientos extraordinarios, no porque fuesen nada del otro mundo si no por lo no común del hecho.

Un fallecimiento truncaba la posibilidad de diversión del fin de semana y la convertía en velatorio y entierro. Perder a un ser querido siempre es duro, pero esta vez trajo consigo la recuperación de otro ser querido. Fue el inicio de una recuperación.

El tiempo pasado y las cosas volvieron a su orden, las relaciones se retomaron, el amor volvió a surgir,la vida sonreía y todo era dicha y disfrute.

Hoy vuelve de nuevo a acabarse agosto y septiembre está a la vuelta de la esquina. Pero parece que este septiembre no va ser tan luminoso como el de hace unos años.

Las cosas han cambiado y oscuros presagios parece que se van cumpliendo. Quizá la oscuridad de unos traiga la luz a otros. Quizá la oscuridad se meta dentro de uno para recordarle lo que es y lo que hizo.

Vuelven las fiestas, y aunque no haya nada fuera de lo común que las pueda fastidiar ya no hay nada que pueda hacerme las disfrutar. No hay luz, ni hay oscuridad, no hay nada. Las fiestas ya no son nada, han perdido el encanto de cuando era pequeño. Ya no hay ilusión por ir al tiro a coger unos llaveros, ya no hay ilusión por quedarte hasta las tres o las cuatro y ver la vaquilla, o madrugar y ver el toro del aguardiente. La pólvora ya no despierta la admiración y el asombro. Tampoco tienen la emoción de la juventud, las noches sin dormir, las copas sin fin, los encuentros con unos y otros, la ilusión por ver a alguien o la emoción de encontrarte con alguna.

Ya no queda nada de eso porque el tiempo, la edad y la vida han ido haciendo alguien nuevo y distinto. Mejor que el anterior, más triste, menos sociable, más huraño y esquivo, antisocial. Pero mejor persona, más madura, más concienciada y más selectiva. Ya no voy a todas las guerras, ya casi no voy a ninguna guerra. El cansancio se ha apoderado de mi, y la gente me cansa aun mas. Sólo quiero paz y tranquilidad, la soledad es mi querida compañera.

Feliz mes de septiembre, siempre me acordaré de TI. Para lo bueno y para lo malo. Que te vaya como te merezca, la naturaleza siempre da de aquello que recibe.

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