Amaneciendo


Las primeras luces del día empiezan a aparecer por encima de las colinas que se perfilan frente a mi ventana, anuncian la llegada de un nuevo día, anuncian la hora de levantarse para comenzar un nuevo día.

Pero las luces que ahora iluminan el día lo único que me traen es oscuridad. La oscuridad de ver este mundo en el que el mal, la soberbia, el hijoputismo, y otros males similares son los que triunfan y manejan el mundo y la realidad. Ya lo escribio Hesse en el Lobo estepario allá por 1927. Lo decían sus personajes Armanda y Harry. Que pena de este mundo donde los instintos mas bajos y crueles son los que situó en el mundo y la vida de los espíritus nobles que se ven arrastrados a una vida que no es la suya, en la que no quieren ni pueden vivir. Estos personajes tenian la esperanza de que esto no hubiese sido así a lo largo de la historia y de que no fuese así en el futuro. Pero evidentemente se equivocaba, Hesse quería equivocarse, seguramente igual que me pasa a mi necesitaba equivocarse para poder vivir en esta triste realidad.

Y a que viene todo esto. Pues viene a que las luces que esta mañana iluminaba el dia lo que me han traído de nuevo es la comprobación de que la realidad sigue siendo la misma. De que cuanto mas hijo de puta sea, mas soberbia demuestres, mas egoista te muestres, cuanto mas prepotente seas aparentemente mejor te va a ir la vida. Tengo a mi alrededor cotidiano dos ejemplos claros. Y he tenido a lo largo de mi vida muchos mas ejemplos. Alguno de estos personajes ha repetido hazañas y maldades a lo largo de estos últimos años, y cuanto peor hace las cosas, cuanto mas se ríe de los que están a sus alrededor mejor vive, mejor le salen las cosas.

Confiar en la justicia natural es lo único que nos queda a las almas atormentadas que no sabemos que hacemos en este mundo, que no sabemos como debemos vivir esta vida. Quizá debería aprender la lección que se me da en el Lobo estepario, debería aprender a vivir de forma despreocupada y disfrutando de los placeres mundanos de esta realidad olvidando las aspiraciones de perfección que mi alma y mi espiritu necesitan, pero sería engañarme hasta que decidiera quitarme la vida, cansado ya de huir y de aparentar. Soy un alma sufridora, para eso parece que vine al mundo. Para que cambiar entonces eso. Lo único que puedo hacer es seguir en mi lucha suicida por conseguir cambiar un mundo en el que ni siquiera soy capaz de cambiarme a mi mismo.

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