Hay tantas cosas…


Hay tantas cosas de las que se puede opinar en estos convulsos días que nos han tocado vivir. Podríamos opinar sobre las elecciones o referéndum encubierto que se celebra este domingo en Cataluña, o de los refugiados que llegan a Europa por miles, o del histórico viaje del Papa Francisco a Cuba y Estados Unidos. Eso por no hablar del Estado Islámico y sus múltiples tropelías o del calentamiento global, o de…
Vivimos en un mundo en el que tenemos sobredosis de información (dejando aparte la calidad de la misma o lo sesgada que esta pueda ser) pero ¿toda esta información nos sirve para algo?

Consumimos información, pero no la procesamos. Y no lo hacemos por dos cosas, desde mi punto de vista. La primera es la falta de tiempo, tiempo nuestro para poder reflexionar, ahondar, investigar y crearnos una opinión. Pero también tiempo para la noticia; todo es tan efímero que las noticias a veces no llegan a durar del telediario de mediodía al de la noche. Ha habido otra cosa noticiable que le ha quitado el protagonismo.
La segunda es que nos lo dan todo hecho. Cada medio de información es lo suficientemente tendencioso para que ya venga la noticia con la interpretación, ya sea explicita o subterfugiamente expresada. Y cada uno elige el medio de comunicación que mas le gusta y que “elabora” las noticias de forma mas afín a nuestro modo de entender la realidad. Que triste es ir anulando la necesidad de pensar, interpretar y decidir que es lo que queremos pensar. Que cómodos nos hemos vuelto que hemos permitido que lleguemos a esto.
Hay tantas cosas ahí fuera que nos podrían enseñar tanto si nos paráramos un poco de nuestro escaso tiempo a pensar sobre ellas, hay tanto que podríamos hacer si pensáramos en vez de seguir a una panda de manipuladores que nos dicen lo que tenemos que hacer, pensar, opinar, decir o votar.
¡¡¡Y nos creemos libres!!! Ay, cuanto tendríamos que aprender…pero claro para eso habría que pensar. ¡¡Y llegamos tan cansados a casa!!
Quizá debiéramos leer mas ciertos libros, o ver determinadas películas. Quizá deberíamos ser libres, no solo para practicar esa especie de libertinaje que cada día parece mas normal realizar, sino para poder decidir si algo nos gusta o no, si lo necesitamos o no, si lo queremos o no. Para pensar que las cosas no son ni blancas ni negras, si no que todo tiene una inmensa riqueza de matices de grises. En fin, para ser yo y no un miembro mas de una corriente, una moda, una ideología, una religión o vete tu a saber que mas.
Quiero ser LIBRE y quiero ser YO. Por favor, hagan un esfuerzo…y permitan que por lo menos lo intentemos. Quizá algún día lo agradezcan…o quizá no.

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