Suspenso


La mañana había amanecido grisácea, tristona. Los pronósticos del tiempo se habían cumplido y amenazaban con anular los planes que había hecho para el domingo. Mientras esperaba la llegada de su amigo, empezó a preparar las cosas para la salida al monte que habían planificado la tarde anterior.

Sonó el móvil. Era su amigo, -oye, al final no voy a poder ir. Tengo cosas que hacer en casa, han venido mis padres y …ya sabes lo pesados que se ponen con la  familia.
– Vale, no pasa nada. Si visto el tiempo no sé siquiera si al final podré salir.

Con mal gesto se asomo a la ventana. La mañana seguía gris, amenazando lluvia. Abrió el cristal y comprobó que la temperatura no era tan mala como podía parecer desde el interior de la casa.
– Parece que el día no esta tan malo, habrá que tentar a la suerte y salir a darse la vuelta prevista. Pensó mientras cerraba la ventana y se dirigía a la habitación a terminar de vestirse.

Una última comprobación a lo que llevaba en la mochila: el agua, unas piezas de fruta, una linterna, la navaja, y por supuesto el chubasquero. Había que tentar a la suerte, pero si la suerte hoy no iba a estar de su lado ella estaría preparada.

La carretera que llevaba a la ruta era bastante solitaria. Apenas un par de coches se cruzaron a lo largo de los kilómetros. Llegó a su destino, desde allí comenzaría la ruta que se había propuesto.

Aparcó el coche en un apartado de la carretera. Cogió su mochila, sus bastones y empezó a caminar por la senda perfectamente marcada. Rápidamente el camino se introducía entre arboles y un bosque tupido la rodeo alejándola de los escasos rayos de sol.
Una tenue claridad la iba iluminando lo justo para poder ver el suelo por el que caminaba. El silencio era total. Caminaba ensimismada en sus pensamientos, concentrada en cada paso que daba, admirando cada rayo de luz que conseguía filtrarse entre los arboles.

Entre tanto silencio una rama rota sonó como una bomba en medio del caos diario de la ciudad. El sonido la saco de su ensimismamiento. Algún animal habra pisado una rama seca-, pensó mientras reanudaba el caminar.
Había caminado sólo unas docenas de metros cuando otra rama rota volvió a llamar su atención.  Empezó a asustarse. Que un animal pasara por allí era normal, pero que pasen varios ya no era tan normal. Su mente salio de su ensimismamiento para empezar a buscar explicaciones a aquellos ruidos.

Y si fuera un animal que la estaba siguiendo…, pero..que clase de animal salvaje sigue a un humano. No se supone que nos tienen miedo. Y si me estuviera persiguiendo por algo.
Empezó a echar de menos la compañía de su amigo. No era una mujer miedosa, pero había veces que el miedo era necesario.
Dudo entre continuar o darse la vuelta. Decidió seguir, al fin y al cabo casi tardaría lo mismo por un lado que por otro.

El camino se iba aclarando según iba alcanzando la cima de la montaña. Ya se divisaba la cumbre. Unos minutos mas y habría coronado.
Al llegar a la cumbre se sentó sobre una piedra al resguardo de una pared de roca. Había que disfrutar del paisaje, de la satisfacción de haber llegado y de un merecido trago de agua y algo de fruta.
Mientras estaba allí sentada mirando hacia los arboles que acaba de dejar atrás, vio movimiento entre las ramas bajas de un grupo de ellos. No podía ser un animal, o si lo era tenía que ser muy grande para poder mover esas ramas. Ahora si que empezó a sentir miedo. Recogió a toda prisa las cosas en la mochila y se puso a caminar rápidamente por el camino de bajada.

Cada vez oía mas ruidos tras ella. No sabía si eran de verdad o fruto de su imaginación ahora desbocada por el miedo. Miles de opciones la venían a la cabeza, a cada cual peor.
Bajo dando saltos, arriesgándose a caerse y fastidiarse alguna cosa.
Cuando estaba a punto de llegar a la carretera empezó a oír jadeos detrás de ella. Ahora si que estaba segura. No eran animales sino personas, y lo peor es que la perseguían. Empezó a correr. El coche estaba a nada y con él el final de sus preocupaciones y sus miedos.

Llego a la carretera, junto a su coche había otro aparcado. Le tenía que haber resultado familiar pero el miedo y las prisas no se lo permitieron. Saco las llaves de la mochila y abrió el coche. Se metió dentro y cerro la puerta entre jadeos por el esfuerzo y la tensión.

Un golpe al cristal de la ventanilla casi hace que la de un infarto. Giro la cabeza para ver a su amigo apoyado en el cristal, sin resuello tras la persecución que había realizado para alcanzarla.

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3 pensamientos en “Suspenso

  1. blatchan dice:

    Es lo malo de quedar con amigos/as en las excursiones, que no te acompañan por la excursion en si, sino porque le persiguen a uno/a. Al final, el que persigue lo pasa mal y el que es perseguido, se lleva un mal rato. Juassssss! ; )
    Por cierto, la historia es francamente buena, me ha tenido en vilo hasta el final.
    Enhorabuena.

    • Si hubiera alargado mas la historia habria tenido un final distinto al que tu sugieres en tu comentario, pero ha acabado como ha acabado y esa interpretacion es tan buena como cualquier otra. Aunque la idea original, que se me ha perdido por el camino de la narracion, era totalmente diferente.

      • blatchan dice:

        Pues dale otro final, lo bueno de ser escritor es que puedes rectificar, reescribir y recrear aquello que hagas… (redundesemele usted con el dobre sentido) ; )

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