¿Perdido?


En la sala de los espejos, miles de imágenes de si mismo se repetían una y otra vez. En todas estaba y en ninguna se encontraba. Cada reflejo era simplemente una sombra de si mismo,  ni siquiera cada uno reflejaba una parte diferente de si. Pero ¿tenía tantas facetas como espejos había en esa sala? el sabía que no, pero sabia que tenia por lo menos dos caras y un término medio.

Quizás fuese mas real su imagen con los espejos deformantes. Esas imágenes distorsionadas de si mismo se parecían mas a el mismo que la imagen fiel de los cientos de espejos. La imagen reflejada, distorsionada por el cristal era la proyección oculta de su persona. La imagen devuelta por el espejo plano era esa fachada que enseñaba al mundo, lo que el mostraba al entorno.

La realidad era otra. No era la imagen agradable que devolvía es espejo plano. La realidad era la imagen deformada, monstruosa a veces, cómica otras veces que le devolvían los espejos cóncavos y convexos.
Su personalidad tenía mas curvas, muchas curvas que todos los espejos que allí habia. Era retorcida, maquiavelica, cruel, despiadada, rencorosa,… pero también era sencilla, clara, compasiva o benevolente.

Cómo poder mezclar cosas tan opuestas, pero sobre todo cómo conseguir mostrar todo aquello al mundo. Como con los seres deformes en la antigüedad, había decidido encerrar bajo llave a ese Hyde que tenia dentro. Pero esos espejos le habían hecho recordar que detrás de una imagen impecable había una imagen que esconder.

 

Salio de la sala de los espejos. Allí estaban sus amigos, la chica con la que estaba, su entrono mas cercano. Los que se supone que le conocían. Sonrió, mientras en su interior se revolvía ese otro yo,  y continuo mostrando esa imagen perfecta que tanto tiempo le había costado pulir. Como una atracción de feria enseñaba sólo aquello que quería que vieran, sólo aquello que sabía que la gente quería ver.

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2 pensamientos en “¿Perdido?

  1. Yo creo que soy incapaz de dar imagen, al menos la que voluntariamente quiero dar.

  2. blatchan dice:

    La imagen de una persona no es la persona, no es nada, literalmente. Una misma persona puede tener tantas reacciones, comportamientos, facetas, y respuestas distintas ante estimulos distintos que uno puede llegar a plantearse quien és en realidad.
    Podemos ser amables con ciertas personas y tremendamente desagradables con otras. Somos un abanico de reacciones, pero esas reacciones no conforman nuestra verdadera esencia. Y no hablo de personalidad, porque la personalidad es algo aprendido, conformado, eso… tampoco ES lo que somos. Si alguien lee un libro sobre budismo, o meditación Zen, leerá en más de una ocasión que se habla de algo que está más allá de nuestro ego, de todo aquello que creemos que somos, porque cualquier creencia o reflejo de nosotros mismos, pasa irremisiblemente por el catalogo del ego.
    Solo cuando puedes detener un instante tus pensamientos, cuando meditas profundamente, puedes descubrir las artimañas que nuestro propio ego nos tiende para que le tengamos constantemente en cuenta.
    No hablo aqui de que el ego sea más o menos necesario. Desde luego tiene una funcion social importante, pero tambien tiene a ser un tirano que nos obliga a estar perdientes constantemente de nuestro ombligo. El ego necesita sentirse querido, valorado, importante, seguro, inteligente, valorado, amado… Pero que pasa cuando el ego no obtiene lo que cree merecer? Que se pasa de un extremo al otro, y comienza una batalla interna en la que tiraniza nuestros pensamientos para poder justificar su propia debilidad. Una debilidad que no es de la persona, que no es la persona en si, sino que es su forma de pensar. El ego puede mantenerse a raya. Debe estar bien tratado, uno debe tener autoestima, y debe trabajar para que su ego sea equilibrado. Pero tampoco debe permitirse al ego que se crea todo lo que dice. A veces tenemos que darle toques… Es un curioso entrenamiento y un constante trabajo que desgraciadamente nadie nos enseña. Pero el que es curioso, el que trata de conocerse a si mismo (y no a la imagen que tiene de si mismo), tiene la posibilidad de encontrar muchas herramientas que le ayuden a investigar, a conocerse, a restablecer su armonia.

    Pero, que pena que nos gusten tanto las salas de los espejos…

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