Jekyll & Hyde


Cuando en tu vida lo que mas te gusta de ella y lo que menos es la misma cosa te encuentras como el famoso personaje de Stevenson, con dos caras a las que no puedes controlar y que muchas veces te dominan a ti…

Si en aquel momento hubiera dicho “si” en vez de “no” quizá todo hubiese cambiado, sin embargo no lo dijo. Y durante mucho tiempo no se arrepintió, estaba seguro de haber hecho lo que quería, lo que su yo le pedía que hiciera. Sin embargo desde hace ya algunos días, quizás semanas, en su interior se revolvía algo.

Una sensación nueva se venía gestando. No sabría decir si nacía en su estomago, o en su corazón. Quizá simplemente fuera el alma el que se estaba rebelando. A cada instante que pasaba, su mente recordaba la historia vivida aquel día de verano. Ya nada le parecía tan claro como en los meses anteriores.

De repente estaba lleno de dudas.  No era normal en él, siempre creía estar seguro de lo que hacía, de lo que decía, incluso de lo que sentía. Pero aquel día no estaba seguro de nada, su otro yo se había apropiado de él y su mente estaba confusa.

Repasó mentalmente aquella tarde, retrocedió unas horas antes. Rebuscó en su memoria lo que había sucedido aquella mañana… y seguía perdido. No encontraba argumentos para mantener ese “no” que ahora le pesaba como una losa. Buscó mas allá de ese día, un día, otro,…y otro mas. Empezaba a vislumbrar el error. Demasiado tarde, sin duda, pero por lo menos sabía que había hecho mal… O eso creía.

Quién le decía que aquello fue el error en vez del “no”. Cada vez estaba mas confuso, cada vez mas perdido. A cada momento aquel…, aquello que sentía dentro crecía. Pero… y ¿qué era aquello? No lo sabía, pero estaba casi convencido de que aquello tenía que ser la verdad, una verdad al margen de sus ideas y de su forma de ser.

Decidió descansar, dejar de hacer lo que estaba haciendo, no pensar. Dificil cosa no pensar en algo que te esta royendo por dentro, buscando por donde salir. Sin embargo consiguió dormir. Su cuerpo se relajo, esa sensación de agujero en el estomago desapareció y la calma se apodero de él.

Durmió plácidamente, agotado por la lucha de sus dos formas de ver la vida. Al despertar se vio tranquilo, confiado, parecía como si nada hubiera pasado. su mente volvía a estar como siempre. El “no” era su respuesta, de nuevo sin dudas, de nuevo sin fisuras en el razonamiento. Pero había mas, había otra determinación mas profunda que el “no”.

Había un “SI”, con mayúsculas, que sobrepasaba al “no”. Habia un “si” que decía que pese a aquel “no” que dijo, él siempre echaría de menos lo que ese “si” habría traído a su vida. El seguiría luchando por cambiar aquel “no” que ya no podía borrar, por conseguir un si, un si que rellenara ese hueco que se le había creado en su interior. Un hueco que antes del no nunca sintió, pero que una vez vislumbrado el futuro deseaba llegar a el. El bien no estaba en su Jekyll, pero tampoco estaba en su Hyde. Simplemente estaba en la conjunción de ambos, en el equilibrio de su libertad y su deseo de compañía.

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