Esclavos


No voy a hablar del trabajo, aunque haya veces que pensemos que nuestros trabajos nos esclavizan. No voy a hablar tampoco de ese nefasto tiempo en que hombres, mujeres y niños eran esclavos y como tales se podían comprar, vender o regalar. Tampoco voy a escribir de esta moderna esclavitud de la mano de obra barata en los países subdesarrollados o en vías de desarrollo.

Leyendo un libro encontré el concepto “historia personal”, en un primer momento no termine de captar lo que quería decir, hablaba de  esconder tu vida a los demás o algo parecido. Pero con el paso del tiempo y sobre todo con el suceder de la vida creo que he ido aclarando la idea al respecto. Mi conclusión es que el concepto de “historia personal” viene a ser muy parecido al dicho “Somos dueños de nuestros silencios pero esclavos de nuestras palabras” aunque ampliado.

Hace tiempo que acepto como una realidad incuestionable el dicho antes mencionado, pero nunca me había planteado el hecho de la importancia que realmente tiene. Tanta que me ha hecho ser consciente de cada vez que lo incumplo. Ahora sólo me falta conseguir la autodisciplina necesaria para poder evitar esas veces que se habla de mas, o haces algo de lo que luego te arrepientes de haber hecho.

Sin embargo este hecho me hace plantearme otra duda. Si ahora somos esclavos de nuestros actos y nuestras palabras, no es igualmente posible que nos convirtamos en esclavos del afán de mantener todo bajo control, no nos podemos volver un poco insociables al medir cada palabra y cada acto como un hecho de consecuencias no conocidas.

Creo que hay un término medio, como en casi todo. Lo mas fácil para no caer en los extremos y vivir en el equilibrio sería conseguir vivir, actuar y hablar de acuerdo a nuestros principios, pues es cuando haces algo contrario a los mismos cuando te sientes esclavo de esas palabras o esos actos. El problema de esta fácil solución es conocer, asimilar y aplicar a la vida los principios que cada uno creamos oportunos (puesto que cada vez creo menos que haya unos principios generales que nos tengan que servir a todos). Esto desde luego no es fácil y sólo a base de conocerse a si mismo y trabajar sobre uno mismo al final se podría lograr.

Otra cuestión importante referente a las palabras que pronunciamos o a las acciones que realizamos es el daño que estas son capaces de hacer. Cuántas veces nos hemos arrepentido nada mas decir unas palabras o hacer algo al ser conscientes del daño que hemos hecho sin querer. Y es que hay veces que actuamos demasiado a la ligera sin pensar las consecuencias de lo que vayamos a hacer. Pero es difícil estar todo el día midiendo las consecuencias de todo lo que vayamos a hacer, o simplemente un mal día puede hacer que explotemos cuando y con quien no debemos.

Quiero pensar que algún día podre controlar estas cosas y no tener que arrepentirme de los que diga o haga, pero supongo que todavía me queda mucho por perfeccionar para llegar a ser la persona que realmente quiero ser. Sólo el tiempo y el ir limando cosas me acercaran. Quiza, y sólo digo que quiza, este sea el objetivo de nuestra vida.

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