Letargo

4 abril, 2012 at 20:20 (Sin categoría)

El calor  había logrado adormecer sus sentidos. Yacía como muerto, recostado sobre el respaldo de su querido sillón. Todo el dia llevaba alli, sin apenas moverse, aletargado, insensible a todo aquello que se produjera en su alrededor.

Ese calor le había alejado de sus pensamientos, le había abotargado sus sentimientos, le había llevado a pasatiempos ligeros en los que entretener y distraer su enfermo pensamiento.

El buen tiempo era sinonimo de tranquilidad espiritual, o quiza debieramos llamarlo quietud,…, mejor sería llamarlo muerte espiritual. Todo aquello que bullia por su mente quedaba aparcado irremediablemente cuando el letargo del buen tiempo le invadia.

Era un tiempo de paz para su entorno, parecía una persona normal, sin demasiadas excentricidades. Pero cada vez era mas dificil no encontrar excentricidades en su comportamiento, bueno … la verdad es que cada vez era mas dificil encontrar algo en su comportamiento.

Su actividad había caido a minimos, parecía tan muerto por su inactividad, como por su falta de emociones, o por su falta de relacion con el mundo exterior. ¿Podría haber sido el calor el que le hubiera llevado a esa inactividad?

Dice el dicho que tras la tormenta siempre lleva la calma, pero tanta calma no era normal. No en alguién tan complejo y  retorcido como él. La calma no era buena, porque eso sólo podia traer una consecuencia.

Cuando el calor desapareciera, y ese letargo, esa somnolencia de su espiritu desapareciera … aparecería de nuevo esa mente gris y tormentosa, volveria ese espiritu lleno de contradiciones, volveria ese corazón resentido,  ese animo cambiante y lunatico. Volveria él para enfrentarse a todo y a todos, para seguir persiguiendo sueños, para perturbar espiritus y mentes, para jugar con lo que le rodea, para destruir razones, para crear sinrazones y vanas ilusiones.

Volveía para llenar de nuevo esa mente, en la que todo entra y de la que nada sale, con un futuro inexistente y casi imposible de que se llegue a realizar; aunque lo necesitara como el aire para poder salir del letargo del calor que la paz del vacio le habia dejado.

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Agradecimientos

30 enero, 2012 at 21:07 (Sin categoría)

Ayer, mientras esperaba el autobús contemplando a la gente me vino a la cabeza una reflexión cuando menos curiosa. No sé cómo me puse a pensar en lo que la gente que he conocido a lo largo de mi vida me han influido en la forma de ser. No diré que soy como soy por lo que haya influido la gente en mi. Soy como soy y mi pensamiento básico sobre como relacionarme con la gente y el mundo viene de mucho antes de que las dos personas sobre las que pensé hubieran llegado a mi vida. Asi pues no voy a explicar porque soy como soy, sino como he llegado a encontrar situaciones que han ratificado mi forma de pensar acerca de como relacionarme conmigo y con los demás.

La primera persona me mostró lo interesada y egoísta que puede ser la gente. No sé cual fue el proceso en que lo que parecía sincero pasó a ser simplemente una excusa y al final se convirtió en mentira. Sé que todo el mundo tiene sus motivos para actuar, pero también me gusta creer que la gente tiene unos valores y principios que deberían estar por encima de los motivos. La cosa es que después de confiar en alguien, arriesgar demasiado al hacer caso a lo que me decían, me vi de repente traicionado por aquella persona sin mas justificación que unas burdas excusas que al final también eran mentira (eso es algo bastante común y que se suele repetir con casi todo el mundo que no tiene el valor de enfrentarse a lo que ha hecho sabiendo que ha traicionado, no a los demás, sino a uno mismo). Esta experiencia, unida a otras muchas mas aunque de menor impacto, me ratifico en ese sentimiento de desconfianza hacía la raza humana. La historia, como ya dije en otra entrada, me ha mostrado que el ser humano es traidor pero siempre es mejor comprobarlo por uno mismo y no fiarse de las experiencias de otros.

Ahora ya no creo en nadie, ni siquiera en mi mismo. Y eso se lo tengo que agradecer a otra persona.

Cuando te encuentras con alguien en el que te ves reflejado como en un espejo, cuando ves lo que crees bueno de ti en otro, te sientes identificado y se crea un vinculo peculiar. Entiendes a la otra persona y esperas que la otra persona te entienda igual. Pero si ese entendimiento no se da, o en determinados momentos lo que esperas que haga la otra persona porque tu lo harías o la has hecho no se da, entonces empiezas a sentirte decepcionado con esa persona. Pero sobre todo te sientes decepcionado contigo mismo, porque si aquel a quien consideras tu igual te ha fallado ¿por qué no te puedes fallar tu mismo?. Las dudas te surgen y empiezas a desconfiar de ti mismo. Eso al contrario de lo que pudiera suponerse no te hace mas débil, ni mas inestable, ni siquiera hacen que se mueva tu forma de pensar y vivir, simplemente se afianza.

Gracias a estas dos personas soy un poco mas como soy yo, gracias a estas dos personas voy avanzando en el desarrollo de una forma de vivir y pensar a la que la mayoría calificarían como catastrófica (y que no voy a dudar que lo sea) pero que a mi de momento me esta sirviendo para seguir sin demasiados sobresaltos en el discurrir del día a día. Por ello sigo avanzando en la desconfianza hacía los demás y hacía mi mismo, lo cual me lleva a pensar en que no puedo esperar nada de nada ni de nadie, lo cual hace que tampoco me preocupe por nada ni por nadie. Quiza me este aproximando a un nihilismo existencial. Quiza me este acercando a una paz interior que calme este desasosiego que a veces se instala en mi. Quiza este equivocado y vaya hacía mi  destrución personal.

Todo son quizas… y eso al fin y al cabo son sólo suposiciones que no podre comprobar hasta que sucedan.

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Extraño.

13 enero, 2012 at 21:28 (Sin categoría)

Extraños sentimientos los que hoy se mueven por mi interior, extraño el día de hoy en el que en ningún momento me he sentido pleno.  Hoy todo ha sido gris, triste, desconcertante. Hoy el sentimiento de vacío interior se ha presentado de nuevo ante mi y he caído dentro de él, dentro de una apatía de la que no he conseguido salir todavía a estas horas.

Hay días en los que aunque sea una persona impasible, aunque todo me de igual, aunque mi pesimismo disfrazado de optimismo luchen por hacerme como el mundo me conoce, mi vacio me deja sin fuerzas para luchar, sin ganas para sacar adelante las tareas que el día pone ante mi, sin ilusión por compartir unas palabras con los demás.

Otra vez sólo el campo ha sido capaz de sacarme de este estado. Otra vez el contacto con la tierra, con el campo, con la labor me ha hecho sentirme por unas horas tranquilo. Ha hecho que me olvidara de lo que soy y de lo que alberga mi interior. Sólo veia aquello que esta creciendo en el campo, el milagro de una nueva cosecha a la que cuidas y atiendes como si de un hijo se tratara, esperando que cuando crezca sea lo suficientemente maduro como para que traiga algo bueno a este mundo.

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Robando el pasado.

28 diciembre, 2011 at 14:55 (Sin categoría)

No sé si os pasara a vosotros, pero a mi me estan robando el pasado a trocitos. Puede sonar extraño en incluso algo pedante, pero es una sensación que de vez en cuando me invade.

Quiza sea el fruto de vivir en un pueblo, en un pueblo que vive despacio y sin prisas, en el que las cosas duran casi eternamente y en el que cualquier novedad es casi una sorpresa.

Ayer, mientras volvia caminando a casa después de trabajar, pasé por delante de un taller-garaje que llevaba en ruinas casi desde que yo iba al parbulario que estaba a su lado. Conocí el taller abierto, aunque casi no tengo recuerdos nitidos de ello. Pero sobre todo he conocido el taller cerrado, he visto como se ha hundido, he pasado miles de veces por delante de su fachada de piedra pintada a franjas rojas y blancas, he vivido madrugadas en sus alrededores mientras comia churros después de una noche de fiesta. Ha estado alli durante muchos de los años de mi vida y ayer al pasar veo como una maquina esta derribando el edificio…

…y de golpe me vinieron a la memoria recuerdos de lo que ha significado a lo largo  de mi vida y sobre todo de mi infancia (que no se por qué es la que mas me viene a la cabeza cuando veo estas cosas).

En estos últimos años en que la fiebre del ladrillo estaba en pleno apogeo he visto como muchos edificios viejos y ruinosos que han estado desde mi infancia en pie sin que nadie se preocupara de ellos han desaparecido para convertirse en casa nuevas y sin pasado. He visto como aquello que me ha rodeado durante mi vida iba desapareciendo para convertirse en algo nuevo y casi ajeno a mi. Ha ido desapareciendo parte del paisaje de mi pasado.

Y es que estas cosas me hacen pensar que el tiempo pasa, y que los años van cayendo, que te haces mayor. No por la forma de ver la vida y por el espiritu, sino por las cosas materiales, que parece que no envejecen y de repente un dia ya no estan.  Seran cosas de la edad que uno ya empieza a ver mas el pasado que el futuro, o quizas sea que añoro aquellos tiempos en que todavia la inocencia me hacía creer en las cosas y en la gente, en que había ilusión y brillo en mis ojos. Desgraciadamente los años trajeron otras cosas muy distintas a aquellas que siendo niño sentia.

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Año nuevo.

26 diciembre, 2011 at 10:16 (Sin categoría)

Como siempre en estas fechas cercanas al final del año, uno hace recuento de lo que ha sido el año que acaba y piensa en lo que espera del siguiente.

Como cada año hago balance de lo que ha sido este año 2011, y siguiendo mi pesimista visión de la vida he de decir que ha sido igual que todos los anteriores. Ni bueno ni malo, simplemente anodino. Quizá ya todo me resulte anodino, pues la falta de ilusión lleva a ese estado. Al final un año es simplemente el trascurrir de los días uno tras otro hasta llegar a un final. Y eso ha sido este año para mi, trescientos sesenta  días, uno detrás de otro hasta llegar a este día de hoy.

No voy a decir que no haya habido cosas buenas, por supuesto que si. Momentos que quedaran en el recuerdo, días, hechos, palabras, que harán que guarde de ellos buenos recuerdos y al rememorarlos seguramente traigan una sonrisa a mi cara.
Tampoco voy a decir que haya tenido malos momentos, puesto que creo que sería injusto con lo que están pasando o han pasado otras personas; y ademas seguramente estaría mintiendo.

Pero pese a que el balance del año es mas o menos positivo, no ha traído este año nada que me devolviera esa alegría por vivir que perdí demasiado pronto, siendo demasiado joven. He iniciado cosas que van relativamente bien, he aprendido a vivir sin prisas y sin esperar prácticamente nada. Sigo aprendiendo a conformarme y a disfrutar de lo poco o mucho que me da la vida. Pero no he aprendido a renunciar a cambiar las cosas, a luchar por algo mejor para mi, los míos y los que me rodean (ya sea cerca o lejos), no he aprendido a olvidar lo ruin de la naturaleza humana, no he perdido mi desconfianza en el ser humano pues cada día  hay cientos de actos que  corroboran mis opiniones.

Como cada final de año me planteo lo que deseo y espero del próximo año y de mi mismo. Empezaremos por lo que pido para mi. Quiero llegar a un estado de paz tal , que nada me afecte y nada me preocupe, en el que simplemente haga lo que quiera hacer y reciba lo que quiera venir sin importarme lo que no haya hecho ni lo bueno o malo que venga.

Al próximo año le pido dos cosas: que mejore un poco la cosa, que cada vez haya mas gente que pueda tener una vida digna, que cada uno pueda vivir de su trabajo y de lo suyo. No necesitamos riquezas, simplemente necesitamos dignidad. Dignidad en el trabajo, en la vivienda, en el respeto a las creencias, en las formas políticas, etc.

Para mi, le pido al año que sea normal. Ni bueno, ni malo. Simplemente que pase…y que si es verdad que en el 2012 sera el fin del mundo, por favor no esperes al 31 de diciembre, cuanto antes pues mejor.

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Naturaleza.

12 diciembre, 2011 at 21:43 (Sin categoría)

¿seguimos a la naturaleza o luchamos contra ella?

¿cual es realmente la naturaleza?

Sabremos algún día cual es la autentica y única naturaleza común a todos.

 

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Vejez.

16 noviembre, 2011 at 20:36 (Sin categoría)

Perdona que te moleste.

Gracias por escucharme.

 

Estas dos frases las he escuchado en un lapsus de tiempo demasiado breve, un par de días, no mas. Y son dos frases que he escuchado de boca de dos personas mayores. Dos ancianos, dos viejos, dos personas que agradecían que les escuchara durante unos minutos, que les prestara un minutos de mi tiempo. Y digo prestar porque lo que ello dan siempre es mas de lo que tu puedes darles con tu tiempo.

Que difícil debe ser en estos tiempos de prisas y velocidad pararse unos minutos a escuchar las historias de nuestros mayores. Historias a veces interesantes, otras intrascendentes, algunas veces inconexas, otras plenas de sentido y lucidez.  Que triste debe ser no tener a nadie que te escuche cuando tienes algo que contar para que uno tenga que escuchar reiteradas veces las frases del principio.

Qué nos ha pasado para que esto nos llegue a pasar. ¿Tan poca importancia damos a nuestros mayores? ¿Tan ignarantes nos hemos vuelto para abandonar el legado que ellos obtuvieron de sus padres? Hay pocas cosas tan placenteras como  una conversación con un mayor, sin prisas, sin tema, sin interrumpir, simplemente escuchando lo que nos quieran contar. Son muchos años los que han estado luchando con esta vida, y son muchas las historias que han vivido, mucha la experiencia que atesoran sus palabras. Son muchos los recuerdos de otros tiempos, de otras gentes, de otras formas de vivir. Son nuestro pasado, aquel del que procedemos, aquel del cual parece que nos queremos desprender por modernos.

Nunca llegaré a entender la actitud de esta impertinente juventud que tenemos alrededor que cuando se encuentran con un viejo y este les empieza a hablar sólo piensan en lo pesado y pelmazo que son. ¿Pero no son conscientes de la oportunidad que están perdiendo de aprender cosas que no serán capaces de aprender jamas por si solos?

Que tiempo mejor aprovechado el que pasas con un anciano, cuanto se puede aprender prestando un poquito de atención, aunque sea sin escuchar sus palabras, sólo con mirarlos, con observarlos, con pensar en todo lo que hay detrás de esa mirada agradecida que rebusca en su interior, en su memoria algo que contarte. Que se esfuerza para que su conversación no te aburra, que se esfuerza en agradarte.

Cual será el delito que han cometido para que les tratemos como apestados cuando se acercan ha hablarte. Creo saber cual es. Han llegado a mayores y parece que nos da envidia que ellos hayan llegado, nos sentimos inferiores por el hecho de no saber si llegaremos, si sabremos vivir la vida como ellos lo hicieron, si seremos capaces de superar una vida de dificultades al igual que ellos lo hicieron. Quiero creer que ese sea el motivo, porque si no es ese tendré otro motivo para desconfiar de esta sociedad, de este mundo, de estas personas que nos rodean que prefieren el ritmo frenético de la vida actual al remanso de paz que supone una charla con un viejo.

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Campaña electoral.

4 noviembre, 2011 at 20:45 (Sin categoría)

Unos se frotan las manos, otros se frotan los ojos.

En eso están los dos grandes partidos de nuestro sistema político. Luego tenemos a los que se lamentan de la perdida del poder de coacción para obtener sus privilegios, algunos lamen sus heridas desde hace décadas mientras ven que elección tras elección se siguen desangrando sin encontrar esa venda que corte la hemorragia. Luego tenemos los esperanzados y esperanzadores, esos de nueva creación que aspiran a ser algo, en los que esperamos encontrar la honradez que no encontramos en los existentes.

Ahi están todos los partidos, en un circo mediático y propagandístico. Vendiendo humo, propuestas a medio formular, vagas promesas con las que ofrecernos un caramelo que nos suaviza la amargura de lo que nos espera de aqui en adelante.

Que nadie piense que los que van a ganar sin suspense ni dudas, arrasando según dicen las encuestas, van a solucionar este problemon en el que no hayamos metidos. Que nadie piense que aquellos que van a perder, algunos dicen que hasta la camisa, podrían solucionar aquello que no han sido capaces de solucionar.

El problema que nos afecta, no es un programa político, no es un cuestión de números, no es una fría estadística. El problema que nos afecta es un problema de humanidad, de personas. Esta lacra que se ha instalado en España y que tiene toda la intención de no irse en unos cuantos años se llama desempleo. Y no es una lacra económica ni política. Es una lacra humanitaria. Porque el paro no es simplemente el no poder trabajar, el tener el día ocupado en un quehacer, el sentirse realizado mas o menos dependiendo de los identificados que estemos con nuestro trabajo. El desempleo es cortar de un tajo las ilusiones de la gente, es acabar con un futuro, es hundir a familias en la miseria y la desesperación al ver como todo una vida se desmorona en momentos, al ver como pierden su casa, como no tienen para comer, como no pueden crear una familia.

Eso es el paro un drama humano que esta campaña electoral se va a convertir en números, en estadísticas, en posibles votos, en…
Pero nadie querrá ver el lado humano de esa lacra, igual que nadie quiere ver las imágenes del Tercer Mundo con niños desnutridos, con viviendas indignas de cualquier ser humano, de madres llorando por no poder dar de mamar a sus hijos, de padres que no pueden hacer nada para conseguir comida para sus hijos.
Esas imágenes que no queremos ver de ese lejano Tercer Mundo las tenemos a las puertas de este Primer Mundo, no serán tan  duras, pero las empezamos a tener aquí, al lado nuestro, en nuestros vecindarios, en nuestros pueblos y ciudades.

Pero si volvemos a la campaña electoral qué vemos. Yo veo presupuestos descomunales destinados a engañarnos. Sólo en la realización del debate a dos entre Rubalcaba y Rajoy, nos vamos a gastar algo mas de medio millón de euros. Son 550.000 euros gastados en algo que no va a aportar nada a nadie, no va a aportar nada ni siquiera a los partidos. Podemos imaginar lo que aportaría eso a miles de parados.  Asi de primeras podían ser 500 familias con un sueldo de 1000 euros. Imaginemos lo que se podría hacer si eliminaramos esta absurda campaña electoral en la que el resultado ya esta claro de antemano y dedicáramos ese dinero a las familias en las que el desempleo se ha fijado. Pensemos que estamos a algo mas de un mes para Navidad, pensemos en esos niños que estas navidades no van a poder tener un regalo, pensemos en esos padres que harán lo imposible por que sus hijos mantengan viva la ilusión mientras ellos la van perdiendo. Pensemos en nosotros en ellos, ¿pensaran nuestros políticos en ellos?

No hace falta seguir poniendo ejemplos, no hace falta echar mas leña en el fuego de la indignación contra esta clase política que sub-dirige el mundo, sólo hace falta despertar de este letargo en el que la bonanza y tranquilidad de décadas nos ha sumido, no atacando a los partidos sino simplemente exigiéndoles que hagan lo que nosotros queremos que hagan, no conformandonos con que nosotros aceptemos lo que ellos  nos proponen.

Suerte a todos, la necesitaremos para saber elegir la forma de realizar nuestras exigencias.

 

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Su turno

3 noviembre, 2011 at 21:50 (Sin categoría)

Siempre era el primero en llegar, el primero en entrar, el primero en salir. Siempre tenía que ser el primero en todo. Aquello era una obsesión que le atormentaba y le impulsaba a actuar siempre de forma precipitada.

No era aquel día distinto de los otros muchos que hasta entonces había vivido. Se levantó temprano. Desayuno, como siempre, de pie. Salió de casa y aceleró para llegar al ascensor antes que el vecino. Salió a la calle y el frío le azoto el rostro.

Caminó con paso ágil hacía la panadería, tenía por costumbre ser el primero en comprar el pan. Llegaba siempre tan pronto que tenía que esperar a que abrieran.  Hoy le tocó esperar algo mas de la cuenta porque la dependienta se había quedado dormida. Cuando entró en la panadería estaba aterido, un ligero carraspeo y una mala mueca hacía la dependienta fue el saludo de aquel día. Unas breves palabras de reproche por haber abierto tarde y salió con el pan en la mano.

El coche le esperaba en el garaje. Hoy seguro que ya era el primero en salir.
- Maldita dependienta que me va a hacer llegar tarde – pensó para si mismo, justificándose por no ser el primero.

Llegó al trabajo el primero, casi una hora antes que los demás. Se sentó cómodamente en su silla y encendiendo el ordenador se puso a leer la prensa mientras hacía tiempo a que llegaran los demás compañeros.

Dio la una en el reloj y salió precipitadamente, corriendo escaleras abajo para llegar antes que nadie al bar donde solía comer. Nadie había llegado todavía, todas las mesas estaban disponibles. Eligio una al azar, no tenia ninguna favorita así que cada día elegía una distinta. El camarero que ya le conocía, se hizo el remolón una rato esperando a que llegara alguien mas y así atender a alguien antes que a él. Al final no tuvo mas remedio que atenderle el primero pues nadie había llegado hasta el local.

Comió sin prisas, pero evitó tomarse el café para salir el primero de nuevo hacía el trabajo. Subió en el ascensor esta vez y entró en la vacía oficina.
La tarde pasaba  lentamente. Por fin dieron las cinco y media.

Otra carrera escaleras abajo para ser el primero en coger el coche y regresar a casa. Por el camino escuchaba la radio.
- Hoy, grandes ofertas en tiendas Pri,S.A. Los primeros en llegar tendran descuentos de mas del 50 %. – decía el locutor, acompañadas sus palabras de una pegadiza melodía.

- ¡Esta es la mia!, - pensó- tengo que llegar el primero. Seguro que hay algo que me pueda interesar. Doble satisfacción: ser el primero y encima encontrar algún chollo con el que poder fardar ante los demás.
Escucho el resto del anuncio con atención para enterarse bien de la dirección, la hora de apertura, etc, etc.

Inquieto, se fue a dormir pronto aquella noche. Quería madrugar mas de lo normal para que no se le escapara aquella oportunidad de dejar nuevamente constancia se su primacía y superioridad frente a sus iguales.

El despertador sonó de madrugada, se vistió deprisa y salió sin desayunar. Cogió el coche y partió raudo hacía su destino.

Llegó mucho antes de que la tienda abriera, mucho antes incluso de que llegasen alguno de los cientos de curiosos que se acercarían a la tienda bastante mas tarde.
Se apostó el primero en la fila que suponía iba a formarse.

El tiempo pasaba y allí no aparecía nadie. Empezó a tener frío y se acurruco en el hueco de la puerta intentando protegerse del frío airecillo que corría por la solitaria calle. La puerta se abrió al recostarse contra ella.

La termino de abrir con el brazo y dio un paso para asomarse al interior de la tienda. No tenía intención de colarse, así que dio un par de voces preguntando si había alguien. Nadie contestó. volvió a salir y miro alrededor. Todavía no había llegado nadie.

Se decidió a entrar, al fin y al cabo era el primero y tarde o temprano sería su turno y podría entrar. Qué mas daría que fuera un poco antes que un poco después. Así que volvió a abrir la puerta con el brazo y dio un par de pasos al frente.

Un fuerte ruido fue lo que escucho. Lo siguiente que noto es que estaba en el suelo con un fuerte dolor en el pecho. Su turno no había llegado pero el se adelantó. Una bala del guardia de seguridad fue la oferta del día que consiguió por ser el primero, por no esperar su turno.

 

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Tierra y agua.

9 octubre, 2011 at 20:00 (Sin categoría)

En estos días de ajetreo agrícola, en los que tras mucho mirar al cielo en espera de agua hemos tenido que prescindir de ella para poder sembrar el cereal a recoger el próximo verano (si todo va bien), he tenido tiempo mientras caminaba por la tierras de reflexionar sobre este nuestro mundo y su relación con nosotros.

Es interesante plantearse con que poco este planeta ha sido capaz de mantenernos a lo largo de los tiempos. Sólo le han hecho falta dos cosas: la tierra y el agua. Todo de lo que nos alimentamos sale de esas dos simples cosas. El mar y la tierra son nuestras dispensas, en ellas encontramos todo aquello que necesitamos para sobrevivir.

La naturaleza por si sola fue capaz de dar de comer a los primeros seres humanos que aparecieron sobre la faz de la tierra. Es verdad que luego nosotros “dominamos” la naturaleza para poder alimentar a muchos mas seres humanos. Pero hasta dónde seremos capaces de llegar en nuestro “dominar” a la naturaleza para poder alimentar a la humanidad.

Desde luego estamos muy perdidos en cuanto a los problemas de alimentación de esta humanidad hiper desarrollada numéricamente. Por un lado somos conocedores de las grandes hambrunas que se padecen en ciertos lugares del planeta, por otro somos inconscientes de los problemas que se nos avecinan si no empezamos a pensar un poco y a replantearnos nuestras actuaciones con respecto a nuestras dos proveedoras de alimentos.

Tenemos una pequeña parte del mundo en la que los problemas alimenticios parecían estar desterrados. Ahora con la crisis económica nos hemos dado cuenta de que tenemos problemas de alimentación, no por falta de alimentos sino por falta de dinero para pagarlos. Pero ese es un problema coyuntural de un momento dado, económicamente dificultoso. Pero ¿puede llegar un día en que realmente tengamos un problema de desabastecimiento alimentario?. Desde luego creo que estamos haciendo todo lo necesario para que así sea.

Las políticas agrícolas y pesqueras desde luego no están destinadas a ninguno de los dos objetivos que pienso deberían ser los ejes de las mismas.

El primero de ellos sería la perdurabilidad de cualesquiera de las dos fuentes de alimentos. En el mar se están haciendo cosas bien, declarando vedas a determinadas especies para que sus poblaciones se recuperen, pero por otro lado estamos permitiendo que sus ecosistemas se vean deteriorados y hasta eliminados con las consiguientes consecuencias en las poblaciones de determinadas especies. 
En cuanto a la agricultura ( y por consiguiente en la ganadería que es un subsistema productivo dependiente de la tierra) no se garantiza la durabilidad del terreno destinado al cultivo. En primer lugar la sobrexplotación de la tierra esta agotando a la misma, y los medios para reponer los nutrientes de la misma no son naturales sino que son por medios químicos en una alto porcentaje (salvo la mal denominada, a mi parecer, agricultura ecológica). No se respetan ciclos naturales, ni se incentiva la recuperación del sustrato mediante técnicas naturales. Por otro lado tampoco se garantiza la subsistencia del medio de producción. Cuando la tierra ha dejado de tener valor como medio productivo y sólo lo tiene como medio especulativo o de progreso tecnológico la consecuencia es evidente. En pocos años he sido testigo de la conversión de inmensas superficies de terreno agrícola de primera calidad, vegas inmensas de alta productividad por las condiciones del suelo y del clima, convertidas en polígonos industriales o urbanizaciones, muchas de las cuales actualmente están paralizadas debido a esta crisis económica que nosotros mismos nos hemos empeñado en crear.

 El segundo eje de las políticas sobre alimentación debería estar dedicada a fomentar y garantizar la existencia de seres humanos que se encarguen de cultivarla y pescarla. Y aquí dicen que si lo hacen, y ahí tenemos las subvenciones que recibimos agricultores, ganaderos y pescadores. Pero me pregunto, es realmente necesario que existan subvenciones, y realmente las subvenciones hacen interesantes las actividades agrícolas, ganaderas y pesqueras a las nuevas generaciones. A la primera pregunta he de decir que por desgracia y según esta montado este “negocio” si son necesarias. Los costes de producción aumentan de forma escandalosa año tras año. Los precios del combustible, semillas, abonos, maquinaria, etc, etc, suben al mismo ritmo o mas rápido que el resto de los productos que consumimos. Sin embargo el precio del cereal lleva pagándose a los mismo precios desde que yo era pequeño ( y ya han pasado unos años). El cereal que vendía mi abuelo (30 pesetas) se pagaba a precios mas altos de los que se ha estado pagando años atrás o igual que actualmente (último precio en lonja 201 Euros /tonelada), y el gasóleo ha pasado de costar menos de 40 pesetas a rondar el Euro(166 pesetas).
Con esto  no pretendo decir que las subvenciones sean necesarias, pero si invito a una reflexión para encontrar dónde esta el problema. El pan (principal uso del cereal en España) sube todos los años, argumentando el aumento del precio de las harinas, y estas las suben argumentando el precio del trigo. Si este último  no ha subido de precio en los últimos años, es evidente que alguien esta mintiendo para hacerse rico y yo me inclino sin dudarlo por las harineras que monopolizan el mercado del trigo, y que le manejan a su antojo gracias a las importaciones estratégicas para controlar el precio del cereal.
Situaciones parecidas se producen en los otros dos sectores: ganadería y pesca. El primero de ellos lastrado por los precios y condiciones de los mayoristas, el aumento de los precios en los piensos y la baja demanda actual. En el caso de la pesca el precio del combustible es un lastre para ese sector, como también lo son las políticas de caladeros, los tratados internacionales o los problemas de terrorismo en determinados caladeros.
Por ello ahora mismo las subvenciones son necesarias para la subsistencia de estas actividades como fuente de riqueza y como medio de vida para las familias que se dedican en exclusivo a ellas.

Ahora mismo a casi ningún joven le atrae la idea de dedicarse a estos sectores. Los que quedan son por tradición familiar o por idealismo. El futuro es incierto ya que damos por hecho que las subvenciones políticas tendrán que desaparecer (ya sea por la crisis económica de las administraciones) o por otros motivos seguramente políticos. Y sin subvenciones las explotaciones dejaran de ser rentables económicamente hablando. Es evidente que yo podré seguir produciendo y me dará para cubrir gastos, pero podré seguir produciendo gracias a que tengo otros ingresos de mi trabajo fuera de la agricultura. Pero aquellos que vivan de esto no podrán, porque cubrir gastos desgraciadamente no significa tener dinero para vivir.

En fin, incierto futuro el que se plantea para estos tres sectores, pero incierto también es el futuro de nuestra alimentación, de la alimentación de todos aquellos que alejados de la tierra y del mar las ven como algo lejano, que legislan al margen de ellas y de lo que en ellas se produce. Algún día, quizá la mayor riqueza no será tener millones en el banco, sino tener un trozo de tierra en la que cultivar tu sustento o una pequeña barca con la que salir a pescar.

 

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